La alianza OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, se reúne este domingo por videoconferencia para decidir si mantiene sin cambios su plan de oferta para marzo, en un mercado que volvió a tensionarse por el deterioro del pulso entre Washington y Teherán.
EFE/La Tribuna. La cautela contrasta con el rebote del precio: el Brent repuntó hasta rozar los 72 dólares por barril, empujado por temores a una acción militar estadounidense. El bloque ya había sumado al mercado unos 2,9 millones de barriles diarios entre abril y diciembre de 2025 y frenó nuevas alzas en el primer trimestre de 2026 ante riesgos de sobreoferta. A ese telón de fondo se sumaron interrupciones puntuales en Kazajistán, con impacto en el megacampo de Tengiz, que amplificaron la sensibilidad del mercado.
El factor Irán reintrodujo una prima de riesgo centrada en el estrecho de Ormuz, el principal cuello de botella energético del planeta: en 2024 por ese paso marítimo transitó el equivalente a cerca del 20% del consumo mundial de líquidos petroleros, además de una porción relevante del comercio marítimo de gas natural licuado. Un incidente o bloqueo, incluso parcial, no solo amenazaría las exportaciones iraníes, sino que complicaría el flujo de crudo y gas desde el Golfo Pérsico hacia Asia y Europa, elevando la volatilidad para importadores, refinadores y navieras.
En paralelo, la diplomacia intenta blindar intereses en la misma región. Nueva Delhi acoge este sábado la segunda Reunión Ministerial India–Liga Árabe, la primera desde un foro de 2016, con el objetivo de “recalibrar” la asociación estratégica con los 22 miembros del bloque en un Oriente Medio que el canciller indio, Subrahmanyam Jaishankar, describió como sometido a una “transformación dramática”. Copresidido con Emiratos Árabes Unidos, el encuentro coloca la crisis de Gaza en el centro del debate y se apoya en el marco aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU en noviembre de 2025 para encauzar la estabilización del territorio.
Además de ministros y altos funcionarios, la cita incluye novedades políticas: Libia envió a su canciller en la primera visita de este nivel a la India desde 2011. La canciller palestina, Varsen Aghabekian Shahin, instó a Nueva Delhi a usar su relación con Israel y el mundo árabe como “puente” para que la implementación del marco de la ONU respete la soberanía palestina y acelere la reconstrucción. La declaración final debería reactivar líneas de cooperación en economía, energía, educación, medios y cultura, en un intento de sostener canales políticos en medio de la volatilidad.
Las cifras explican la urgencia. El comercio entre la India y el mundo árabe supera los 240.000 millones de dólares anuales y buena parte se explica por hidrocarburos. Según cifras difundidas por autoridades indias, los países de la Liga Árabe aportan más de la mitad de los fertilizantes y productos asociados que compra la India y abastecen una porción decisiva de sus importaciones energéticas: más del 95% del GLP, alrededor del 60% del gas natural licuado y cerca del 47% del crudo. Con el barril al alza, cualquier perturbación en rutas como el Golfo de Omán, el mar Rojo o el canal de Suez se traduce en mayores costos, inflación importada y presión sobre subsidios y balances externos.
De ahí que, mientras la OPEP+ mide su margen para administrar barriles sin perder cuota, la India busque previsibilidad mediante acuerdos y coordinación política. En las últimas semanas, por ejemplo, India y Emiratos cerraron un contrato a diez años para el suministro de gas natural licuado, señal de que Nueva Delhi quiere amarrar volúmenes en un entorno de conflictos y reacomodos.
Para los productores, mantener el rumbo en marzo enviaría una señal de cautela: sostener el calendario de ajustes y observar si la prima geopolítica se disipa o se convierte en un shock de oferta. Para los importadores asiáticos, la semana deja una lección recurrente: la política exterior y el mercado de la energía vuelven a moverse al mismo ritmo en Oriente Medio, y las decisiones que se tomen —en la sala virtual de la OPEP+ y en las mesas de Nueva Delhi— impactarán en precios, fletes y seguridad de suministro, ya mismo.


