El papa León XIV hizo un llamado al "diálogo y la paz" ante las tensiones en Irán y Siria, solicitando priorizar el bien común. Lamentó los ataques en Ucrania por el frío intenso y pidió proteger a los niños, siempre buscando una salida política.
El papa León XIV apeló este domingo a la “paciente construcción del diálogo y de la paz” ante la escalada de tensión en Irán y Siria, y renovó su llamado a cesar la violencia en Ucrania, en particular los ataques que agravan la situación de la población civil en pleno invierno. El mensaje, pronunciado desde la ventana del Palacio Apostólico tras el rezo del Ángelus, combinó una lectura de la coyuntura internacional con un tono humanitario y una referencia especial a la protección de los niños.
El pontífice dijo que seguía con preocupación lo que ocurre “estos días” en Oriente Medio, “en particular en Irán y en Siria”, donde las tensiones persistentes están provocando la muerte de “muchas personas”. Sin entrar en señalamientos directos, pidió que la salida se busque por la vía política: diálogo sostenido, paciencia y una voluntad explícita de perseguir el bien común “de toda la sociedad”. En su exhortación insistió en que la paz requiere tiempo, confianza y decisiones que eviten que el conflicto escale y siga cobrando vidas.
La mención a Irán llega en medio de una oleada de protestas iniciada el 28 de diciembre, detonada por el deterioro económico asociado a la caída del valor del rial y la alta inflación. Con el paso de los días, las manifestaciones ampliaron sus reclamos y adoptaron un tono político de crítica al régimen de los ayatolás. Este domingo, organizaciones no gubernamentales denunciaron que los muertos por la represión se contarían por “cientos”, mientras el país permanece sin acceso a internet y las movilizaciones continuaron también durante la pasada noche. En ese contexto, pidió evitar una espiral de confrontación.
León XIV extendió su llamamiento a Siria, donde la persistencia de tensiones y episodios de violencia mantiene un clima de inestabilidad. Para el Papa, ambas realidades exigen la misma lógica: abrir canales de negociación, reducir la confrontación y priorizar la protección de la vida. La referencia al “bien común” funcionó como recordatorio de que cualquier salida que ignore a amplios sectores sociales tiende a profundizar la fractura y a multiplicar el costo humano.
El mensaje papal incluyó además un apartado sobre Ucrania. León XIV lamentó los nuevos ataques registrados en el país y los calificó como “especialmente graves”, con énfasis en aquellos dirigidos a las infraestructuras energéticas. Subrayó que el impacto se vuelve más duro “justo cuando el frío se hace más intenso” y advirtió que los daños afectan “gravemente” a la población civil. “Rezo por los que sufren”, afirmó, y renovó su llamamiento a cesar la violencia y a intensificar los esfuerzos para alcanzar la paz. En términos prácticos, sostuvo, golpear redes energéticas en temporada de bajas temperaturas incrementa el riesgo de cortes de electricidad y calefacción, y expone a los hogares a una vulnerabilidad mayor. Recalcó que proteger servicios esenciales es clave para negociar. También sostuvo que el sufrimiento civil debe frenarse.
El énfasis del Pontífice apuntó a un doble plano: la urgencia humanitaria inmediata —proteger a los civiles y reducir el daño— y la necesidad política de sostener iniciativas diplomáticas que permitan contener la escalada y abrir espacios de negociación con resultados verificables. En ese marco, su intervención buscó reponer el valor de la conversación y la contención en un escenario internacional atravesado por conflictos simultáneos.
La alocución tuvo también un tramo dedicado a la infancia. En la misma jornada en la que bautizó a 20 niños en la Capilla Sixtina, León XIV extendió su bendición a los pequeños que han recibido el sacramento del bautismo en el mundo. De manera particular, dijo rezar por los niños nacidos en condiciones más difíciles, tanto por su salud como por los “peligros externos” que enfrentan, un mensaje que conectó con el impacto de las guerras y de la crisis social sobre quienes tienen menos herramientas para defenderse o hacerse oír.
Al finalizar, el pontífice saludó a los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro y dedicó un reconocimiento a un grupo del colegio Everest de Madrid y a la asociación “Bambini Fratelli” de Guadalajara (México). Cerró con un mensaje en español, adoptando el lema del colectivo: “Dejemos que los niños sueñen”, como síntesis de una jornada en la que su llamado a la paz se entrelazó con la defensa de los más vulnerables.


