Con el argumento de que la agricultura brasileña no hará competencia a la europea, Lula da Silva lanzó un mensaje a la UE: “Si no es ahora, Brasil no hará más acuerdos (con la UE) mientras yo sea presidente”.
Brasilia (EFE). En vísperas de una cumbre de líderes europeos que puede resultar decisiva para destrabar la ratificación del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur, Francia reiteró ayer miércoles su oposición a que el pacto se intente “imponer” e Italia lo considera todavía prematuro. En paralelo, Brasil elevó la presión política y advirtió a Bruselas que, si el texto no se firma ahora, “no habrá más acuerdo”.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, apeló directamente al francés Emmanuel Macron y a la italiana Giorgia Meloni para que den luz verde a la rúbrica. Con el argumento de que la agricultura brasileña no hará competencia a la europea, lanzó un mensaje a la UE: “Si no es ahora, Brasil no hará más acuerdos (con la UE) mientras yo sea presidente”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene previsto viajar el fin de semana a Brasil para intentar cerrar la firma este sábado con los líderes del Mercado Común del Sur, bloque comercial fundado en 1991 e integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Para que ese paso sea posible, Von der Leyen necesita el aval político de los Estados miembros.
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE están citados hoy jueves en Bruselas y, aunque el asunto no figura oficialmente en la agenda, fuentes comunitarias señalan que los mandatarios podrían abordarlo. Allí, los socios tendrían que dar su aval al acuerdo con una mayoría cualificada que habilite la firma del tratado comercial, prevista para el sábado en Brasil.
Desde París, Macron avisó que Francia se opondrá “muy firmemente” si las instituciones europeas intentan forzar el acuerdo. El ministro de Defensa, Sébastien Lecornu, precisó en el Senado que, si la Comisión “desea hacer pasar por la fuerza” la firma este fin de semana y someterla al voto del Consejo, “Francia votará en contra”.
En Roma, Meloni sostuvo ante la Cámara de Diputados que es “prematuro” rubricar el pacto sin que antes se concrete un paquete de medidas adicionales destinadas a proteger al sector agrícola europeo. Recalcó que Italia no busca bloquear el entendimiento, pero lo aprobará “solo cuando se incluyan garantías adecuadas de reciprocidad” para sus productores, y confió en que “para principios del próximo año” se cumplan esas condiciones.
En sentido contrario, el canciller alemán, Friedrich Merz, defendió concluir el acuerdo y argumentó que quienes le ponen pegas “no han comprendido todavía” las prioridades estratégicas ante los retos que enfrenta Europa. En una declaración previa a la cumbre, prometió abogar “de forma intensiva” entre sus colegas para completar el último paso “tras 26 años de negociaciones”, y pidió avanzar también con los acuerdos con México e Indonesia.
Acordadas salvaguardias
Ayer miércoles, además, la Unión Europea acordó el diseño final de las cláusulas de salvaguardia del pacto, concebidas para proteger a los agricultores europeos ante un incremento de importaciones de los cuatro países latinoamericanos. Según fuentes comunitarias, representantes del Parlamento Europeo y del Consejo llegaron a un entendimiento en una única ronda de negociación de urgencia que se extendió durante toda la tarde, con el objetivo de mantener la firma prevista para el sábado.
Una vez solventadas estas salvaguardias bilaterales, los Estados miembros deben dar luz verde al acuerdo en su conjunto para que la presidenta de la Comisión Europea pueda viajar a Brasil y rubricarlo definitivamente, tras un cuarto de siglo de negociaciones. No obstante, las salvaguardias no eran la única condición planteada por algunos países reticentes.


