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Carvajal denuncia que el chavismo usó Venezuela para exportar crimen

“El Pollo” escribió una carta al presidente estadounidense en la que afirma que Venezuela se convirtió en una plataforma de operaciones criminales vinculadas al tráfico de drogas.

| Por La Tribuna
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Arriba, de izq. a der. Vladimir Padrino y Nicolás Maduro. Abajo, Hugo Carvajal y Diosdado Cabello AFP.

La misiva, difundida por el medio The Dallas Express a través de su abogado, Robert Feitel, es interpretada por analistas como un intento de Carvajal busca reducir su condena tras haberse declarado culpable por cargos de narco-terrorismo en una corte federal de Nueva York.

En el documento, Carvajal sostiene que Venezuela se convirtió en una plataforma de operaciones criminales vinculadas al tráfico de drogas, grupos armados como las FARC y el ELN, redes de Hezbollah, el aparato de inteligencia cubano y organizaciones como el Tren de Aragua.

“El régimen ha utilizado la cocaína como arma, no como un daño colateral del crimen”, afirma el militar retirado.

Según él, se trata de una política de Estado diseñada desde la década del 2000. Apunta a Maduro, a Diosdado Cabello y al histórico Cartel de los Soles, organización integrada por oficiales venezolanos acusados de coordinar envíos de droga hacia Estados Unidos.

La carta incluye nuevas denuncias sobre espionaje ruso, manipulación electoral y un sistema de infiltración en instituciones estadounidenses. Carvajal asegura que agentes cubanos “se jactaron de tener redes dentro de bases navales de EE. UU.” y que el software electoral Smartmatic nació como herramienta de control político en Venezuela antes de ser exportado a otros países.

El senador estadounidense Marco Rubio declaró en Fox News que las revelaciones “ratifican que Maduro no encabeza un gobierno, sino una organización de transbordo de drogas”.

Más allá de los vínculos con el narcotráfico, el testimonio de Carvajal abre un capítulo que salpica directamente a la región. Ante la justicia estadounidense, el exjefe de inteligencia ya había confirmado que, durante más de 15 años, el chavismo financió a partidos y candidatos de izquierda en América Latina y Europa.

El esquema operaba a través de la petrolera estatal PDVSA, mediante transferencias en negro, valijas diplomáticas y triangulaciones bancarias. Los recursos, estaban orientados a fortalecer movimientos “alineados ideológicamente” con el proyecto bolivariano.

Entre los nombres mencionados figuran Néstor Kirchner, Lula da Silva, Evo Morales, y, en el caso paraguayo, el expresidente Fernando Lugo.

Carvajal afirmó que los aportes no solo financiaban campañas electorales, sino también plataformas mediáticas y organizaciones sociales utilizadas para “consolidar la influencia política del chavismo en el continente”.

En Paraguay, las declaraciones reavivan un debate histórico. Fernando Lugo y sus principales referentes se posicionan en el centro de las sospechas regionales sobre financiamiento político internacional.

En el listado citado por Carvajal aparecen figuras que, según él, recibieron recursos del chavismo para sus campañas. Documentos judiciales en EE. UU. describen un sistema que buscaba “exportar la revolución bolivariana” mediante apoyo económico estratégico.

“Pollo” Carvajal y el luguismo

Durante los años de gobierno de Lugo, Paraguay mantuvo relaciones estrechas con Venezuela. El país ingresó al Mercosur en el 2012. En ese contexto, PDVSA y Petropar negociaron acuerdos energéticos que incluían líneas de crédito y provisiones de combustible; siempre existió debate sobre si estos vínculos tenían una dimensión política adicional.

Uno de los puntos de mayor impacto en la carta de Carvajal es la afirmación de que el Tren de Aragua fue “organizado y armado por orden de Chávez”, inicialmente para proteger al régimen.

Carvajal sostiene que, tras la muerte de Chávez, Maduro habría extendido estas operaciones hacia países vecinos, aprovechando flujos migratorios masivos.

Según él, cuando se conocieron las políticas migratorias más flexibles de la administración Biden, el régimen envió a Estados Unidos a elementos criminales con órdenes de financiarse mediante secuestros y extorsiones.

Este punto es monitoreado por agencias de inteligencia en Sudamérica, dado que la expansión del Tren de Aragua ya ha sido registrada por autoridades de Brasil, Perú, Chile y Argentina. En nuestro país se habla solo de presencia esporádica, pero no células consolidadas.

La cooperación del ex jefe de inteligencia con el Departamento de Justicia podría modificar la política estadounidense hacia Venezuela.

En América Latina, varios gobiernos y parlamentos observan de cerca estas revelaciones. En Paraguay, sectores políticos ya piden que se soliciten formalmente copias de las declaraciones de Carvajal para determinar si existen ramificaciones locales o si los supuestos aportes al luguismo pueden ser objeto de investigación.

Nuestro diario había intentado insistentemente obtener declaraciones de la senadora Esperanza Martínez, principal referente en el congreso del movimiento de Fernando Lugo, cuando en octubre pasado se había difundido nuevamente las declaraciones de Carvajal respecto al envío de fondos a Paraguay para financiar la campaña política. Sin embargo, la senadora Martínez se llamó a silencio, así como otros referentes del luguismo.

Fueron sus principales representantes, además de la senadora Martínez, Hugo Richer, Sixto Pereira, Miguel Ángel López Perito y Carlos Filizzola.

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