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Primera gran marcha contra Sheinbaum termina en violencia y gas lacrimógeno

La primera gran protesta contra el Gobierno de Claudia Sheinbaum terminó este sábado en el Zócalo de la Ciudad de México con disturbios, gas lacrimóg…

| Por La Tribuna-
Marcha de la ‘Generación Z’ se alza en contra de Sheinbaum y la violencia en México MEX8676. CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO), 15/11/2025.- Un manifestante sostiene una valla en una protesta este sábado, en inmediaciones del Palacio Nacional en Ciudad de México (México). Cientos de personas, muchos de ellos jóvenes de la llamada Generación Z, marcharon portando banderas de One Piece y coreando “¡Fuera Claudia!” en descontento hacia el gobierno de Sheinbaum y para denunciar la impunidad ante la creciente violencia en el país. EFE/ José Méndez

La primera gran protesta contra el Gobierno de Claudia Sheinbaum terminó este sábado en el Zócalo de la Ciudad de México con disturbios, gas lacrimógeno y un saldo de heridos y detenidos. La convocatoria, difundida bajo el sello de “Generación Z México”, había arrancado como una marcha pacífica desde el Ángel de la Independencia, pero derivó en enfrentamientos con la policía capitalina cuando un grupo de encapuchados derribó las vallas que resguardan el Palacio Nacional.

Según el Gobierno de la ciudad, alrededor de 17.000 personas participaron en la movilización, muchas de ellas mayores de 30 años. A lo largo del paseo de la Reforma y hasta llegar al Zócalo predominaban las playeras blancas, sombreros y pancartas con mensajes contra la violencia y la inseguridad. Entre las banderas destacaban las de México intervenidas con el rostro del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, asesinado el 1 de noviembre, que se ha convertido en símbolo del hartazgo frente a la violencia criminal.

En la plaza central, un “bloque negro” de jóvenes encapuchados comenzó a lanzar piedras, botellas y petardos contra las vallas que rodean el Palacio Nacional. Tras varios minutos de golpes con martillos y piedras, parte del cerco cayó y se produjo el choque con la Policía, que respondió con gas lacrimógeno y gas pimienta. La multitud se dispersó entre gritos y empujones. Distintas fuentes contabilizan entre 20 y 120 heridos, la mayoría policías, y al menos 20 detenidos.

Hasta ese momento, la marcha había transcurrido sin incidentes graves, marcada por consignas como “no somos inteligencia artificial”, “fuera Morena” y gritos de “Palacio Nacional es del pueblo”. Estudiantes, campesinos, militantes de partidos de oposición y ciudadanos sin afiliación política coincidieron en la denuncia de la violencia y de la inseguridad que, aseguran, no ha disminuido con el cambio de gobierno de 2018 ni con la llegada de Sheinbaum a la presidencia.

Christian, originario de Michoacán, resumía ese malestar al recordar el asesinato de Manzo como la muestra de que “la violencia está rebasada” en su estado. “Es el cinismo por parte de los políticos. Si realmente aceptaran que hay un problema de violencia, sería más fácil de tratar”, afirmó, insistiendo en que acudió por cuenta propia y sin recibir apoyo económico.

El pliego petitorio del movimiento incluye la revocación de mandato, reformas judiciales y mayores mecanismos de transparencia, aunque en redes sociales predominan los mensajes sobre seguridad, corrupción y hartazgo con la clase política. La propia familia de Manzo se ha deslindado de la protesta, pese a que su figura es usada como estandarte en pancartas, camisetas y memes que circulan en internet.

Desde el Gobierno federal y el oficialismo se insiste en que el origen de la protesta “no es genuino”. Durante la semana, la presidencia presentó un informe en el que acusa a figuras de oposición, influencers, bots y cuentas asociadas a organizaciones internacionales de articular una “estrategia digital” para amplificar la convocatoria. Entre los nombres que se mencionan está el empresario Ricardo Salinas Pliego, enfrentado al fisco por una millonaria deuda y uno de los primeros en difundir los mensajes de Generación Z México.

Sheinbaum, de gira en Tabasco, reaccionó con un llamado a la calma y, al mismo tiempo, cuestionó tanto el carácter juvenil de la marcha como los disturbios finales. “Dicen que marcharon jóvenes, pero en realidad había muy pocos jóvenes”, declaró. “De manera violenta quitaron unas vallas y rompieron vidrios. Decimos no a la violencia: si uno no está de acuerdo, hay que manifestarse de manera pacífica. Nunca hay que utilizar la violencia para cambiar; siempre por la vía pacífica”.

Mientras el Gobierno busca desenmascarar lo que considera una campaña orquestada desde redes sociales y el extranjero, los organizadores insisten en presentarse como un movimiento ciudadano, apartidista y encabezado por nuevas generaciones hartas de la violencia. En medio de esa disputa narrativa, la imagen que queda de la jornada es la de una multitud heterogénea que salió a las calles a gritar “basta” y de un cierre marcado por choques con la Policía frente al principal símbolo del poder político en México.

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