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Del like a la acción: la fórmula de Mamdani para ganar en Nueva York

La Tribuna. “Mira, me parece que estamos precisamente viviendo un momento de grandes coyunturas políticas y económicas, sociales en todo el mundo”, a…

| Por La Tribuna

La Tribuna. “Mira, me parece que estamos precisamente viviendo un momento de grandes coyunturas políticas y económicas, sociales en todo el mundo”, advierte. Y en el caso de EE. UU., “el momento coyuntural… es un shutdown… una parálisis administrativa… con una situación de incertidumbre bastante fuerte” que “demuestra la polarización de ambas fuerzas partidarias”.

La irrupción de Zohran Mamdani

Ante ese bloqueo, Hernández pone el foco en el territorio: “Si lo federal no funciona, lo local tiene que hacer lo suyo, tiene que hacer su parte”. En esa lógica inserta la irrupción de Zohran Mamdani, a quien define por “tener estrategia, tácticas, disciplina y coherencia”. No es casual que subraye su perfil: “Es un personaje joven de 34 años… con una ideología de izquierda urbana o un urbanismo progresista… con un alto impacto en redes sociales, pero que no se quedó en redes sociales”. ¿La clave? “Llevó del like a la acción. Creo que es parte del éxito de esta campaña”.

Coherencia narrativa y acción

Para el consultor no hay un viraje ideológico estructural: “No es un cambio radical… sí tiene que ver un poco con un voto de castigo”. Pero es “un efecto específico del personaje… no es que vaya a ser un cambio en todo el país”. La diferencia, insiste, fue quirúrgica: “Identificaron correctamente a quién hablarle, en qué tono, en qué color, en qué plataformas, bajo qué formatos… le hablaron a las personas que por lo regular no votan o están desilusionadas… en su idioma”.

A eso lo llama “coherencia narrativa y acción cotidiana”. Esa coherencia se tradujo en autenticidad. “No se monta una persona de derecha… con grandes privilegios económicos a decirte ‘entiendo que vives en un lugar donde no hay agua’”, plantea. En cambio, “alguien que le ha costado trabajo pagar la renta… sabe que no alcanza el dinero” y “le habla a las personas en su idioma y de los problemas que realmente tiene”.

Autenticidad y prioridades

Enumera prioridades concretas: “El transporte público… lento y caro. Las rentas elevadas, la dificultad de pagar los biles (impuestos)… trabajar todo el día y no tener tiempo para otra cosa”. Y subraya un gesto comunicacional vital: “Puso a la ciudadanía en el centro”. También hubo una estética calculada: “Producción baja, como la de cualquier otra persona que comparte su día a día”. No fue casual: “Hizo una microsegmentación de su mensaje… les habló a los barrios, se metió a los barrios… y en redes sociales hablaba de problemáticas específicas”. Ese enfoque, dice, “generó un storytelling realvalidación de terceros”. Ya no se trata solo del candidato diciendo que entiende, “sino la ciudadanía hablando de sus propios problemas y yo los entiendo. Me personalizo, me ciudadanizo”.

Impacto y narrativa presidencial

A eso se sumó la “multilingua”: “Entendió que Nueva York… tiene la mayor cantidad de mezclas del mundo… habló en inglés, intentó hablar en hindú, en diferentes idiomas junto con su equipo”. El impacto se mide en números: “Inició… con un 1% de posibilidades… y termina con ese poquito más de 50% que le da el triunfo en una gran metrópoli”. Tampoco se reinventó la rueda: “No creo que su equipo esté descubriendo el hilo negro… se conjugaron muchas cosas… habló desde la verdad… usó formatos y duraciones adecuadas… mezclaba lo chusco o lo burdo… y fue muy claro: tres, cuatro ejes máximo”.

El antagonista Donald Trump

El análisis se expande al tablero nacional y a la narrativa presidencial: “Debemos entender que el mismo presidente Donald Trump necesita un amigo o enemigo invisible que le ayude a reforzar la narrativa de polarización… El marco del presidente Donald Trump vive del miedo y necesita un antagonista”. En esa lógica, “encuentra en Zohran Mamdani un antagonista fuerte… en una ciudad muy reconocida”. El efecto, sugiere, es útil para ambos polos. El mosaico estatal confirma el cuadro heterogéneo: “Virginia y New Jersey dan un golpe directo para la situación demócrata… en Kentucky el gobernador demócrata se reelige… pierden en algunas partes como Ohio la situación legislativa en favor del abortoFlorida y Texas siguen siendo republicanos… una verdadera maquinaria de votos”.

Diagnóstico final

Con prudencia, Hernández cierra la brújula: “Es difícil decirte si va a haber un cambio en la ideología de Norteamérica… yo lo dudo”. El próximo hito será medible: “En las intermedias del 2026 será un termómetro… para analizar lo que pudiera estar pasando en dos años más… en el cambio sucesorio de Donald Trump”. Entre la parálisis federal y la microcirugía local, su diagnóstico deja una lección de método: escuchar a la calle, traducirla en formatos simples, “poner a la ciudadanía en el centro” y sostener la “coherencia” entre lo que se dice y lo que se hace. Lo demás —ideologías, etiquetas, eslóganes— es ruido. Aquí, el mensaje viajó del “like” a la acción. Y eso, en tiempos de polarización y desconfianza, ya es una victoria.

(*) Consultor en comunicación política, electoral y gubernamental. También es licenciado en Administración de Empresas, con maestría en Alta Dirección y Gestión Administrativa. Tiene un doctorado en Ciencias Económicas y doctorado Honoris Causa por Excelencia Educativa (Orcodee); presidente de la Asociación Internacional de Consultores Político Digitales.

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