El Sahara Occidental entra en una fase nueva. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución redactada por Estados Unidos que renueva por un año más la misión de paz Minurso y, sobre todo, declara que el plan marroquí de autonomía es la base “más viable” para cerrar un conflicto que ya dura 50 años. La votación salió con 11 apoyos, tres abstenciones (Rusia, China y Pakistán) y sin la participación de Argelia, y extiende el mandato de la misión hasta el 31 de octubre del 2026. Es el mayor respaldo internacional hasta ahora a la pretensión de Rabat de ejercer soberanía plena sobre el territorio.
El giro es histórico porque desplaza el viejo centro del debate: ya no se habla del referéndum de independencia saharaui como salida prioritaria, sino de una “autonomía genuina” bajo bandera marroquí. Rabat propone una región con margen administrativo, judicial y económico propio, mientras se reserva defensa, política exterior y la jefatura religiosa del rey. El Consejo califica esa fórmula como la opción “realista” y “factible”.
Washington festejó el resultado. Su representante habló de “una nueva era de paz” y urgió a las partes a sentarse “en las próximas semanas” a negociar usando la autonomía marroquí como “la única solución justa y duradera”. Es la línea que Donald Trump impulsó al reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental a cambio de la normalización con Israel, postura que su gobierno volvió a reafirmar este año.
Rabat lo leyó como consagración. El rey Mohamed VI apareció en mensaje televisado, acompañado por el príncipe heredero y su hermano, llamó a “nuestros hermanos de Tinduf” –refugiados saharauis en Argelia– a “aprovechar esta oportunidad histórica” para volver y proclamó que Marruecos “entra en una fase de unidad”, ejerciendo “plenamente sus derechos sobre la totalidad de su territorio”. Hubo celebraciones con banderas y bocinazos en varias ciudades marroquíes.
El otro lado respondió con dureza. El Frente Polisario, que se define como movimiento de liberación nacional saharaui, rechazó la resolución porque, según afirma, legitima una “ocupación militar” y elimina en los hechos la vía independentista. Argelia denunció que el texto “no refleja la doctrina de descolonización” de la ONU y genera “desequilibrio”, porque privilegia la ambición territorial marroquí y “silencia” las aspiraciones del pueblo saharaui.
El momento tampoco es casual. En noviembre se cumplen 50 años de la Marcha Verde, la movilización con la que cientos de miles de marroquíes cruzaron hacia el Sahara Occidental en 1975 y forzaron la salida del ejército español. Rabat lee esa fecha como el nacimiento de su “unidad territorial”; Argel y el Polisario la recuerdan como el inicio de una ocupación que expulsó a miles de saharauis al desierto argelino de Tinduf, donde aún viven en campamentos. La nueva resolución permite al rey presentarse ante su opinión pública diciendo que, medio siglo después, la ONU confirma esa lectura marroquí, mientras Argelia teme que el expediente de descolonización quede enterrado.
El Consejo también decidió mantener a Minurso hasta octubre del 2026 y pidió una revisión estratégica en seis meses. La misión nació en 1991 para vigilar el alto el fuego y organizar un referéndum que nunca se hizo. Hoy monitorea una frontera física de arena y muros que parte el territorio en dos: alrededor del 80% está bajo control marroquí; el 20% restante lo administra el Polisario al este del muro.
Pero el terreno es frágil. Desde el 2020 el Polisario declaró roto el alto el fuego y habla de una “guerra de baja intensidad” contra fuerzas marroquíes, mientras miles de saharauis siguen en los campamentos de Tinduf en condiciones humanitarias cada vez más precarias. En paralelo, Rabat acumula apoyos: EE. UU., Francia, Reino Unido, España y, más recientemente, Bélgica respaldan la autonomía bajo soberanía marroquí, y varios países han abierto consulados en el Sahara Occidental como gesto político.
Así, la resolución propone negociaciones “sin condiciones previas” para una salida “mutuamente aceptable”. Para Marruecos, eso significa que la autonomía ya es norma internacional. Para el Polisario, es la alarma final: el mundo estaría dispuesto a cerrar el expediente sin preguntarle directamente al pueblo saharaui qué quiere ser.
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El rey de Marruecos, Mohamed VI, durante un inédito discurso televisado dirigido a la nación, en el que dijo que la resolución aprobada por el Consejo de Seguridad sobre la misión de la ONU en el Sáhara Occidental (Minurso) marca “un antes y un después”.


