En Corea del Sur, y tras su primer cara a cara desde 2019, Donald Trump y Xi Jinping sellaron una distensión concreta en el frente económico y estratégico. La reunión —de una hora y 40 minutos, casi dos horas— dejó tres anuncios centrales: Estados Unidos reducirá los aranceles a las importaciones chinas al 47 % (diez puntos menos que el nivel previo), China suspenderá durante un año las restricciones a la exportación de minerales de tierras raras y reforzará los controles sobre el fentanilo. Además, Pekín retomará compras de soja estadounidense y se abrió la puerta para flexibilizar ventas de tecnología, incluidos chips de Nvidia a China, según celebró el mandatario norteamericano.
“Todo el asunto de las tierras raras se ha solucionado… no hay más restricciones”, dijo Trump a bordo del Air Force One al despegar de Busan, calificando el encuentro como “increíble” y otorgándole “un 12 sobre 10” en su escala personal. En paralelo, Xi comparó la relación bilateral con “un buque de alta mar” que debe mantener “el rumbo correcto” y subrayó la responsabilidad compartida de ambas potencias para producir resultados “concretos” en beneficio del mundo.
Qué se acordó
Aranceles: Washington fijará un 47 % general a las importaciones chinas (desde 57 %), mientras que los gravámenes vinculados al fentanilo bajarán del 20 al 10 % como parte de un paquete de cooperación para frenar el flujo del opioide sintético.
Tierras raras: Pekín aplaza por un año las nuevas restricciones a sus minerales estratégicos —insumos críticos para teléfonos, autos eléctricos, turbinas eólicas o aviones de combate— y asegura continuidad de suministro.
Agro y tecnología: China reanudará compras de soja “en cantidades enormes”, según Trump, y se avanzará en ventas de chips a firmas chinas, con mención específica a Nvidia.
Agenda internacional: ambos cooperarán en el tema Ucrania; en cambio, Taiwán no fue abordado “en profundidad”, al igual que el comercio de petróleo ruso por parte de China.
Dónde y quiénes
El encuentro ocurrió al margen de la cumbre de APEC en Corea del Sur, con el saludo formal ante las banderas y una mesa chica que reunió a Marco Rubio (secretario de Estado), Scott Bessent (Tesoro) y Howard Lutnick (Comercio) por Estados Unidos; y a Wang Yi (Exteriores), Wang Wentao (Comercio) y el viceprimer ministro He Lifeng por China. Trump anunció que viajará a China en abril y que recibirá a Xi luego en Washington o Palm Beach, Florida.
Por qué importa
La tregua llega tras semanas de escalada: Pekín había ampliado controles a la exportación de minerales, y Trump respondió con la amenaza de aranceles del 100 % y con eventuales restricciones a software estadounidense. El deshielo no solo desactiva un choque inmediato en cadenas de suministro de alta tecnología; también envía una señal a los mercados. Las bolsas chinas repuntaron con la expectativa de menor tensión y de mayor previsibilidad comercial.
Para la región, el giro tiene matices. Estados Unidos recupera ventas agrícolas (soja) a China, lo que recalibra la competencia con Brasil y Argentina, que se habían beneficiado del bache en las compras chinas a productores estadounidenses durante los picos de la disputa. En industria y defensa, la liberación temporal de tierras raras alivia el temor a cuellos de botella en semiconductores, energías limpias y equipamiento militar.
Lo que quedó pendiente
El comunicado no incluyó referencias de fondo sobre Taiwán, pese a la sensibilidad del tema y a las dudas en Taipéi por posibles concesiones. Tampoco se detalló cómo se armonizarán las reglas de exportación de tecnología para que las ventas de chips no colisionen con los regímenes de control estadounidenses. La cooperación sobre fentanilo tendrá un test decisivo: la implementación en puertos, aduanas y trazabilidad química.
El tono y la foto
El clima fue de alto optimismo. “Gran éxito”, sintetizó Trump, que además enfatizó la relación personal con Xi —“un tremendo líder de un país muy poderoso”— para sostener la ventana de negociación abierta “al menos por un año”, el periodo que coincide con la suspensión de las restricciones chinas a las tierras raras. Del lado chino, el llamado fue a acelerar el trabajo técnico de seguimiento para convertir los consensos en medidas operativas.
Qué mirar a continuación
Calendario de visitas: la agenda de abril en Beijing y el posterior encuentro en EE. UU. serán termómetro del avance real.
Decretos y licencias: detalles regulatorios sobre ventas de chips y sobre licencias de exportación de minerales en China.
Flujos comerciales: impacto en el precio de la soja y reacomodos de origen en el mercado asiático.
Cumplimiento en fentanilo: métricas trimestrales sobre incautaciones y precursores químicos.
Entretanto, el mensaje político es claro: con concesiones simétricas —menos aranceles a cambio de suministro y cooperación—, Washington y Beijing ensayan una pausa activa para evitar un deterioro mayor. Si la implementación acompaña el tono, la palabra “restricciones” —como pidió Trump— podría desaparecer, por un tiempo, del vocabulario de la relación económica más relevante del planeta.
Foto: Estados Unidos y China anunciaron varios acuerdos este jueves tras el encuentro entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, en Corea del Sur.


