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Los aliados de Ucrania redoblan presión sobre Moscú con sanciones y apoyo militar

A medida que el invierno se aproxima, Ucrania enfrenta una de las fases más críticas de su guerra contra Rusia. Tras una nueva oleada de ataques aére…

| Por La Tribuna
Reunión de la "Coalición de Voluntarios" en Londres FOTODELDÍA Londres (Reino Unido), 24/10/2025.- (De izq. a der.) El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski; el primer ministro británico, Keir Starmer; el secretario general de la OTAN, Mark Rutte; y el primer ministro neerlandés, Dick Schoof, durante una reunión de la "Coalición de Voluntarios" en Londres, Reino Unido, este viernes. A la reunión de la "Coalición de Voluntarios" sobre apoyo militar a Ucrania asistirán líderes occidentales presencial y virtualmente. EFE/EPA/Chris J. Ratcliffe / POOL

A medida que el invierno se aproxima, Ucrania enfrenta una de las fases más críticas de su guerra contra Rusia. Tras una nueva oleada de ataques aéreos que dejaron muertos y heridos, el presidente Volodímir Zelenski instó a los aliados de su país a reforzar la protección de su espacio aéreo y acelerar el envío de armamento de largo alcance.

Kiev, Londres. “Rusia volvió a atacar Ucrania anoche, esta vez con decenas de drones de ataque y nueve misiles balísticos”, declaró el mandatario, quien denunció que solo en lo que va del año se lanzaron más de 770 misiles balísticos y 50 Kinzhal contra territorio ucraniano.

En paralelo, en Londres, la llamada “Coalición de Voluntarios” —integrada por más de treinta naciones lideradas por el Reino Unido y Francia— reafirmó su compromiso con Kiev. Durante la reunión, el primer ministro británico, Keir Starmer, exhortó a “terminar el trabajo” respecto al uso de los activos rusos congelados para financiar la defensa ucraniana, e insistió en que “la factura de la destrucción debe ser pagada por Rusia”.

El encuentro contó con la participación presencial de Zelenski, la primera ministra danesa Mette Frederiksen, el neerlandés Dick Schoof y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, mientras que otros líderes —como el presidente francés Emmanuel Macron y el español Pedro Sánchez— se sumaron por videoconferencia. En su discurso, Zelenski alertó que el Kremlin está llevando al país a un “desastre humanitario” y pidió priorizar el suministro energético y el refuerzo de la defensa antiaérea.

Starmer, por su parte, anunció un plan para “sacar tanto el petróleo como el gas ruso de los mercados globales” y aumentar la presión económica y militar sobre Moscú. Entre las medidas se incluyen nuevas sanciones contra los gigantes petroleros Rosneft y Lukoil, dispuestas por Washington, que implican la congelación de activos y la prohibición a empresas estadounidenses de mantener vínculos comerciales con ellos. “Estos son los primeros castigos de gran calado impuestos al Kremlin por la actual administración estadounidense”, celebró Starmer.

Macron definió la decisión de sancionar a las petroleras rusas como “un punto de inflexión” que reducirá la capacidad del Kremlin de financiar su ofensiva. El mandatario francés también confirmó un nuevo envío de misiles, drones y sistemas antidrones, además de la ampliación de programas de formación para soldados ucranianos. “Debemos seguir aumentando nuestro apoyo, tanto en defensa antiaérea como en capacidades de largo alcance”, remarcó.

El Reino Unido, que desde el inicio del conflicto se ha posicionado como uno de los aliados más firmes de Kiev, reforzó su respaldo político con un encuentro entre Zelenski y el rey Carlos III en el castillo de Windsor. Juntos pasaron revista a la Guardia de Honor, en un gesto simbólico que Londres considera una señal de apoyo “emocional, militar y estratégico” a la resistencia ucraniana.

Sin embargo, el frente diplomático europeo mostró grietas. Los líderes comunitarios aún no alcanzaron un consenso sobre el uso de los activos rusos congelados —estimados en unos 244.000 millones de dólares— para financiar la reconstrucción y defensa de Ucrania. Bélgica, que alberga gran parte de esos fondos, expresó reservas por temor a represalias del Kremlin y bloqueó un préstamo de 140.000 millones de euros que contaba con el aval de otros socios europeos.

Starmer insistió en que la coalición debe avanzar “sin dilaciones” en ese tema y colocar a Ucrania “en la posición más fuerte posible” antes de los meses fríos. “La población ucraniana no puede quedarse sin electricidad ni calefacción mientras el mundo debate detalles burocráticos”, advirtió.

Mientras tanto, el Ministerio de Defensa ruso confirmó haber atacado empresas vinculadas al complejo militar-industrial ucraniano y objetivos energéticos “que permiten su funcionamiento”, justificando los bombardeos recientes. Moscú calificó las sanciones de “contraproducentes” y aseguró que no tendrán un “impacto significativo” en su economía, aunque la presión occidental aumenta de manera sostenida.

Con el invierno a las puertas y los misiles rusos cayendo sobre su territorio, Ucrania redobla su pedido de ayuda. Zelenski confía en que el frente diplomático mantenga la unidad y la firmeza: “Nuestro pueblo no se rendirá, pero necesitamos que el mundo mantenga la promesa de que no luchamos solos”.Foto: El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski; el primer ministro británico, Keir Starmer; el secretario general de la OTAN, Mark Rutte; y el primer ministro neerlandés, Dick Schoof.

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