Bolivia celebra este domingo su primer balotaje presidencial desde la reforma constitucional del 2009. Rodrigo Paz y Jorge “Tuto” Quiroga se disputan el poder en un contexto de crisis económica, fragmentación política y ausencia del MAS en la definición.
Bolivia, a las puertas de un giro político, celebra este domingo 19 de octubre su primer balotaje presidencial desde que la Constitución del 2009 incorporó la segunda vuelta. Casi 8 millones decidirán entre Rodrigo Paz (Partido Demócrata Cristiano, PDC) y Jorge “Tuto” Quiroga (Alianza Libertad y Democracia/Libre), ambos candidatos que avanzaron tras la primera ronda del 17 de agosto. El presidente electo asumirá el 8 de noviembre con un doble desafío: economía en alerta y Congreso fragmentado. El TSE prevé difundir resultados preliminares esa noche.
El carácter histórico no se explica solo por la novedad institucional. Por primera vez en dos décadas, el Movimiento al Socialismo (MAS) quedó fuera de la definición. En agosto, Paz obtuvo el 32,06% y Quiroga el 26,7%; ninguno alcanzó los umbrales para consagrarse (50% de los sufragios o 40% con 10 puntos de ventaja). El voto nulo llegó a 19,87% y el blanco a 2,50%. La fractura del oficialismo —marcada por la disputa de Luis Arce y Evo Morales— se trasladó a las papeletas: la presencia de Andrónico Rodríguez (8,5%) y Eduardo del Castillo (3,17%) atomizó el voto de izquierda y abrió la competencia a fuerzas no MAS.
La elección ocurre en medio de una crisis económica. Bolivia enfrenta escasez de combustibles y estrés externo: según el ministro de Hidrocarburos, Alejandro Gallardo, el país necesita entre USD 55 y USD 60 millones semanales para importar gasolina y diésel, una carga difícil de financiar ante la falta de divisas. El INE reportó recesión y, según el FMI, la economía crecería apenas 0,6% este año tras caer 2,4% en el primer semestre. Con exportaciones en retroceso y déficit comercial, las reservas rondan USD 3.400 millones y la deuda pública, USD 13.741 millones.
¿Quién es quién y qué proponen? Paz, de 58 años, ex senador y ex alcalde de Tarija, se autodefine de centro y sorprendió al conquistar distritos donde el MAS solía prevalecer (La Paz, Chuquisaca, Oruro, Potosí). Su campaña de proximidad y la visibilidad de su vicepresidente, Edman Lara, expandieron su voto. Plantea un “plan de emergencia” con tres ejes: descentralización del Estado; “capitalismo para todos y platita para la gente” (impulso al sector privado sin renunciar a subsidios) y reforma judicial anticorrupción.
Quiroga, de 65 años, ex presidente (2001-2002) y ex ministro de Finanzas, propone un rescate “inmediato y dramático” con una agenda promercado: asistencia de organismos internacionales, reducción del empleo público y de subsidios energéticos, recorte de planes sociales y privatización de ciertas explotaciones de recursos naturales. Eligió como vice a Juan Pablo Velasco, empresario tecnológico, para marcar ese giro.
El próximo gobierno no tendrá mayorías propias. La Asamblea surgida en agosto perfila un escenario de coaliciones: el PDC de Paz contaría con 49 diputados y Libre de Quiroga con 39, lejos de los 66 necesarios en la Cámara Baja; gobernar exigirá pactos. El MAS, que en el 2020 controlaba 75 de los 130 escaños, apenas obtuvo dos.
En el frente externo se anticipa un reacomodo. Bolivia profundizó vínculos con aliados extrahemisféricos y mantuvo una relación de bajo perfil con Estados Unidos. En campaña, Quiroga se mostró más inclinado a recomponer lazos con Washington. Desde allí se interpreta que, gane quien gane, habrá deshielo; “los dos candidatos quieren relaciones más sólidas y mejores con Estados Unidos”, dijo Marco Rubio.
El voto en el exterior también suma. Argentina concentra 162.531 habilitados (casi la mitad del exterior), seguida por España, Brasil, Chile y Estados Unidos. Para verificar habilitación y lugar de sufragio se habilitó la plataforma “Yo Participo” del TSE.
Evo Morales, inhabilitado para competir, llamó a anular la votación y proclamó que “no hay segunda vuelta”, atribuyendo al voto nulo una “victoria simbólica”. El TSE informó 19,87% de nulos y 2,50% de blancos en agosto. Distanciado del MAS, Morales impulsa la legalización de su nuevo frente “Evo Pueblo” para disputar subnacionales en el 2026.
La encrucijada es clara: estabilizar la economía, recomponer reservas y combustible, recuperar crecimiento y, al mismo tiempo, construir gobernabilidad en un Legislativo sin mayorías. El 19 de octubre definirá quién conducirá ese rumbo; el 8 de noviembre empezará a medirse si el primer balotaje boliviano inaugura una transición de fondo o solo administra la urgencia.


