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Paz y Quiroga miden fuerzas tras dos décadas del MAS

Bolivia enfrenta mañana 19 de octubre su primera segunda vuelta presidencial desde el retorno a la democracia. El balotaje entre Rodrigo Paz y Jorge …

| Por La Tribuna-
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Bolivia enfrenta mañana 19 de octubre su primera segunda vuelta presidencial desde el retorno a la democracia. El balotaje entre Rodrigo Paz y Jorge “Tuto” Quiroga marcará el fin de veinte años de dominio del Movimiento al Socialismo (MAS) y el inicio de una nueva etapa política y económica.

La elección no solo definirá quién gobernará el país, sino también qué dirección tomará Bolivia en un contexto de crisis económica, inflación del 23% y agotamiento de reservas internacionales. El país de 11,3 millones de habitantes deberá decidir entre un modelo de centro reformista y pragmático, propuesto por Paz, y una agenda liberal y conservadora liderada por Quiroga.

Rodrigo Paz: el reformista moderado

El senador tarijeño Rodrigo Paz, de 58 años, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), se presenta como un reformista que busca un “capitalismo para todos”. Promete una reducción gradual del gasto público sin afectar áreas sensibles como la salud, educación o seguridad social.

Hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, fundador del histórico Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Rodrigo Paz combina un discurso técnico con un tono conciliador: “A mí lo que me importa es que la gente coma y pueda trabajar, que el Estado no te joda la vida”, ha dicho.

Su trayectoria incluye cargos como diputado, alcalde y senador. Formado en Relaciones Internacionales y con una maestría en Gestión Pública en Washington, plantea un modelo descentralizado en el que los departamentos administren la mitad del presupuesto nacional.

Durante la campaña, su compañero de fórmula, Edman Lara, un expolicía popular en redes sociales por sus denuncias de corrupción, lo acercó al electorado del MAS, aunque algunos analistas consideran que esa alianza puede costarle votos en sectores más conservadores.

Paz propone bajar impuestos, liberar importaciones y reducir subsidios a los combustibles, medidas con las que espera estimular el empleo y la inversión. En política exterior, plantea restablecer relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Chile, sin romper con China o Rusia, apuntando a un enfoque pragmático y comercial.

Jorge “Tuto” Quiroga: el retorno del conservador

A los 65 años, el expresidente Jorge Quiroga, de la alianza Libertad y Democracia (Libre), busca regresar al poder más de dos décadas después. Ingeniero industrial formado en Texas y exministro de Finanzas durante el gobierno de Paz Zamora, Quiroga apuesta por un discurso de austeridad y apertura internacional.

“Tengo la experiencia para sacar al país de esta crisis. Recibimos un país rico y lo están dejando en la miseria”, afirmó en su cierre de campaña en La Paz, donde prometió gestionar créditos internacionales por 12.000 millones de dólares.

Tuto propone una “terapia de shock” económica con reducción de subsidios, liberalización de importaciones y eliminación de impuestos a la inversión extranjera. En política exterior, plantea un giro hacia Washington e Israel, y la ruptura de relaciones con Cuba, Nicaragua y Venezuela, en contraste con el legado del MAS.

Con su compañero de fórmula, el joven empresario cruceño Juan Pablo Velasco, busca atraer al electorado urbano y tecnocrático. Quiroga se define como un líder conservador con visión global, decidido a reintegrar a Bolivia en los mercados internacionales.

El voto de la izquierda y el mapa electoral

Tras veinte años de hegemonía, la izquierda boliviana vive su peor momento. El MAS perdió sus bastiones en La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca, donde el PDC de Paz capturó gran parte del voto rural e indígena. En El Alto, ciudad históricamente leal a Evo Morales, Paz obtuvo el 59% de los votos frente al 76% que logró el MAS en el 2020.

Según el analista Eduardo Gamarra, “Paz captura el voto que ha perdido el MAS, pero eso no garantiza su victoria”. Las encuestas dan a Quiroga una ligera ventaja con 44,9% frente al 36,5% de Paz, aunque el apoyo del excandidato Samuel Doria Medina podría inclinar la balanza.

Morales, que llamó a anular el voto en la primera vuelta, ahora parece apostar por la victoria de Paz. “Evo busca un gobierno débil que se desgaste rápido”, sostiene el periodista Fernando Molina.

Un nuevo mapa internacional

El resultado del balotaje también definirá el lugar de Bolivia en el mundo. Mientras Paz busca pragmatismo y apertura, Quiroga promete una ruptura ideológica con el pasado. Ambos coinciden en la necesidad de reconstruir los lazos con Estados Unidos, pero difieren en su aproximación a China, el litio y Mercosur.

Paz quiere transformar la relación con Chile en una oportunidad económica, dejando atrás la histórica disputa marítima. Quiroga, en cambio, plantea romper con Mercosur y firmar tratados de libre comercio con Asia y Europa.

Entre dos caminos

Bolivia llega al 19 de octubre con una economía debilitada, reservas en caída y un electorado dividido. Ambos candidatos prometen recortes de subsidios, aunque mantienen el apoyo al transporte público.

La elección se perfila como un plebiscito entre moderación y ruptura, entre la búsqueda de equilibrio fiscal y la promesa de un giro conservador.

Sea cual sea el resultado, el nuevo presidente enfrentará un doble desafío: recuperar la estabilidad económica y redefinir la posición internacional de Bolivia tras dos décadas de gobiernos de izquierda.

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