A un año de asumir la presidencia de México, Claudia Sheinbaum se mantiene con una aprobación superior al 70 % según encuestas, aunque enfrenta un panorama complejo: altos niveles de violencia, reconfiguración del crimen organizado y crecientes presiones de Estados Unidos.
EFE/La Tribuna. En su primer informe de Gobierno, presentado a inicios de septiembre, la mandataria de 63 años reivindicó el rumbo de su administración: “Vamos bien y vamos a ir mejor. Llegamos a seguir transformando la nación, por la paz y el bienestar del pueblo”, declaró.
De acuerdo con la agencia EFE, Sheinbaum ha logrado estabilidad económica y avances en programas sociales, pero la estrategia de seguridad sigue siendo cuestionada. El analista en temas de seguridad David Saucedo explicó a EFE que hay varias formas de medir su gestión: “Si se evalúa en función de sus promesas de campaña, queda a deber. Ofreció reducir los homicidios en 50 %, algo que está lejos de cumplirse. Si se usan métricas oficiales, hay una disminución en algunos delitos, pero la percepción ciudadana sigue marcando déficit”.
Seguridad y percepción social
Cifras del Gobierno federal reportan que los homicidios bajaron un 25 % en los primeros once meses de mandato. Aun así, México registra en promedio 65 asesinatos diarios. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) muestra que más del 63 % de los ciudadanos considera a la inseguridad como el principal problema nacional.
Saucedo agregó que existe una brecha entre la narrativa oficial y la percepción: “La narrativa habla de un país más seguro, pero el ciudadano no lo percibe. Incluso las encuestas oficiales muestran una percepción negativa hacia las instituciones de seguridad”.
Pese a ello, la popularidad de Sheinbaum se mantiene alta, con más del 70 % de aprobación, un fenómeno similar al de su antecesor Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). “Se la percibe como austera, bien intencionada y enfrentando a los cárteles, y esa imagen compensa el mal desempeño en seguridad”, señaló el especialista.
Un sondeo del diario El Financiero, realizado entre el 11 y el 22 de septiembre, indicó que el 73 % de los mexicanos aprueba su gestión, un punto menos que en agosto y dos menos que en julio, aunque todavía cinco puntos por encima de la aprobación de López Obrador al cumplir un año.
Según esa encuesta, el 48 % de los ciudadanos percibe mejoras en pobreza y desigualdad, así como en educación, el 44 % en servicios de salud y el 39 % en combate al tráfico de combustibles. Los problemas más señalados siguen siendo la inseguridad (52 %), la corrupción (21 %) y la economía o el desempleo (18 %).
El sondeo también reveló que un 75 % califica como negativa la lucha contra la corrupción y un 74 % desaprueba la gestión frente al crimen organizado. En contraste, la ceremonia del Grito de Independencia, la primera de Sheinbaum como presidenta, fue valorada positivamente por el 70 % de los encuestados, lo que impulsó su imagen de liderazgo a 66 %.
Presiones desde Washington
Otro frente clave para Sheinbaum es la relación con Estados Unidos. Según EFE, la Casa Blanca mantiene presiones en varios ámbitos: incremento de decomisos de drogas, mayor número de extradiciones, despliegue de la Guardia Nacional en fronteras y sanciones políticas como la cancelación de visas a funcionarios mexicanos.
Saucedo señaló que “la opinión de Washington pesa más que cualquier otra, y es negativa. Perciben que el gobierno mexicano tiene miedo a los cárteles y lo acusan de maquillar cifras. Además, mantienen un chantaje interminable en materia arancelaria para obligar a México a contener la migración y el tráfico de drogas”.
La presión también llega en medio del regreso político de Donald Trump, quien ha retomado discursos sobre aranceles y medidas duras contra la migración, reactivando la tensión bilateral.
Reconfiguración del mapa criminal
En su primer año, el panorama del crimen organizado se transformó con la división interna del Cártel de Sinaloa. Según explicó Saucedo a EFE, los “Chapitos” han formado alianzas con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), mientras que Ismael “El Mayo” Zambada encabeza otra coalición con grupos regionales.
Esta fractura ha derivado en una violencia extendida, que se suma a la actuación de organizaciones medianas como la Familia Michoacana. “Hoy hay dos grandes bloques en pugna y una guerra civil en el bajo mundo criminal”, afirmó el analista.
Los principales retos del gobierno, añadió, son el “narcoterrorismo” —ataques contra civiles para sembrar miedo— y la “narcopolítica”; es decir, la infiltración de los cárteles en procesos electorales mediante financiamiento o amenazas.
El primer año de Sheinbaum muestra contrastes claros: un nivel de respaldo ciudadano inusualmente alto (73 %, según El Financiero) y estabilidad en indicadores económicos, pero también un déficit en seguridad y críticas desde Washington por su política frente al crimen organizado.
La mandataria, primera mujer en gobernar México, enfrenta ahora el desafío de sostener su capital político mientras busca reducir la violencia y mantener una relación equilibrada con Estados Unidos. Como sintetizó Saucedo, “Sheinbaum se mantiene fuerte en imagen, pero con vulnerabilidades en seguridad y relaciones internacionales”.


