París (EFE). Una marea de decenas de miles de jóvenes estudiantes protagonizó este sábado una manifestación en París durante la jornada de protestas con reivindicaciones sociales en Francia, una marcha que estuvo trufada de tensiones y enfrentamientos con las fuerzas del orden.
Ante el temor a los incidentes, que en la práctica se multiplicaron en muchas ciudades francesas, el ministro del Interior, Laurent Núñez, había movilizado a 10.000 policías y gendarmes para esta jornada en todo el país, de los cuales 5.000 en París.
Buena parte de los participantes en el desfile, que comenzó en una plaza de la República atestada y en la que se respiraban por todos lados los gases lacrimógenos que lanzaban las fuerzas del orden para repeler los continuos choques con jóvenes encapuchados, llegaba con el impulso de la movilización de los alumnos de liceos y universidades francesas de las últimas semanas.
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Reclamos por las condiciones de educación
Por eso las reivindicaciones que dominaban eran las que se han venido escuchando en ese tiempo para que mejoren las condiciones de educación, con más profesores, centros educativos en mejores condiciones y más becas.
“Mi beca no me basta para vivir”, se quejó Moubarak, un estudiante de Tecnología de Datos en la Universidad de la Sorbona de París, que en declaraciones a EFE contó que recibe 80 euros al mes, de forma que no se compra el abono de transporte metropolitano y por eso se tiene que saltar los controles en el metro.
“He venido aquí porque queremos garantizar un futuro mejor para nosotros, pero también para nuestros hermanos pequeños y más tarde para nuestros hijos”, subrayó Moubarak antes a añadir que con 18 años tendría que poder salir con sus amigos, pero está “obligado a sobrevivir en el día a día”: “Me encuentro el fin de semana que no sé lo que voy a comer, sólo me quedan huevos y pasta”.

“Falta de medios en las universidades”
En una línea complementaria, Malwen, una estudiante en derecho internacional que había acudido a la marcha con su hermana gemela, denunció que quería con su presencia en la manifestación denunciar que “hay una falta de medios en las universidades, en los liceos, en los colegios, en toda la educación”.
“También en los hospitales y en todos los servicios públicos”, añadió Malwen, que contó esperar que esta movilización “pueda hacer que las cosas se muevan, que haya más medios como lo hemos podido ver con un nuevo anuncio para la educación”, en una aparente alusión a las medidas presentadas por el Gobierno el pasado día 8, en particular para sustituir a los profesores ausentes y contratar más.
Los manifestantes corearon lemas habituales en las concentraciones de la izquierda radical, como ‘todos somos antifascistas’ (en italiano) o ‘todo el mundo detesta a la policía’, que fue especialmente el blanco de muchas de las pancartas y de las quejas por su actuación durante las semanas de movilización estudiantil.
“Estoy aquí por los jóvenes”
Julie, una mujer de 50 años que dijo trabajar como directiva de grandes empresas y haber llegado desde Niza para la manifestación, señaló que cuando era joven también participaba en ese tipo de protestas pero que entonces la policía no llegaba a utilizar los gases lacrimógenos como ahora: “Nunca nos atacaban así”. “Estoy aquí para apoyar a los jóvenes y a la gente que no tiene dinero”, añadió Julie antes de insistir en que hay que “obligar al poder a cambiar su política, hacer más política social, dejar de enriquecer a los ricos y de empobrecer a los pobres”.
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Zineb, una joven sanitaria que trabaja en un hospital público, criticó que los salarios para su colectivo llevan “congelados desde hace mucho tiempo” y que lo único que han conseguido para compensar el efecto de la inflación es “un aumento de 150 euros en forma de prima”.
“Somos los que sostenemos los hospitales públicos, pero trabajamos en muy malas condiciones, se maltrata a los pacientes, hay algunos que pasan más de una semana en camillas”, destacó Zineb, que advirtió de que muchos de sus colegas se van bien al sector privado o a trabajar al extranjero porque “no nos tienen en consideración, no estamos reconocidos y estamos mal pagados”.
Más allá de la plaza de la República, cuyas entradas estaban controladas y en gran medida bloqueadas por decenas de furgones de antidisturbios, miles de jóvenes desfilaron por calles adyacentes al margen del recorrido que la Prefectura de Policía había fijado en dirección de la plaza de Clichy, y grupos de encapuchados montaron barricadas con vallas, bicicletas y material urbano que impidieron la circulación.


