Intervención quirúrgica confirma que León XIV padece cáncer de pulmón

A pocas semanas de su viaje a Sudamérica, el papa León XIV fue operado “con éxito” -según sus médicos y la Santa Sede- para extirparle un nódulo del pulmón. Permanecerá de reposo por al menos diez días. Examen histológico confirmó diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar.

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El papa León XIV a su llegada, ayer, en el hospital Gemelli, de Roma.
papa leon XIVEl papa León XIV a su llegada, ayer, en el hospital Gemelli, de Roma.

Ciudad del Vaticano (AFP). El pontífice, de 71 años, fue hospitalizado a primera hora de la tarde de ayer en el hospital Gemelli de Roma. “La intervención concluyó con éxito, dentro del tiempo previsto y según lo planeado, y el Santo Padre regresó a su habitación”, informó la oficina de prensa del Vaticano.

Es el primer susto de salud para el papa estadounidense desde su elección al frente de la Iglesia católica el 8 de mayo de 2025. Según los especialistas, la operación llevada a cabo por el equipo médico de cirugía torácica dirigido por el profesor Stefano Margaritora era de bajo riesgo.

La Santa Sede había estimado que la convalecencia duraría aproximadamente una semana, cuando falta menos de un mes para un largo viaje del papa a Uruguay, Argentina y Perú, previsto entre el 6 y el 17 de noviembre.

El domingo pasado, al término de la oración del ángelus, León XIV anunció que le detectaron un nódulo “en una fase muy temprana” durante unos exámenes médicos. Una transparencia poco habitual en el Vaticano, que suele controlar la comunicación sobre la salud de los papas pese a los esfuerzos de su predecesor argentino Francisco, fallecido en abril de 2025, por una mayor apertura.

Con muy buen pronóstico

La mayoría de los nódulos pulmonares son benignos, es decir, no cancerosos, pero un pequeño porcentaje de ellos puede ser un signo precoz de cáncer de pulmón.

Los nódulos pequeños generalmente no causan síntomas, pero los más grandes pueden provocar dificultad para respirar, dolor torácico y tos persistente, a veces acompañada de sangre.

El nódulo en el pulmón del papa fue descubierto durante exámenes de rutina y no a raíz de síntomas, precisó el Vaticano a la AFP.

Estos nódulos “pueden corresponder a toda una serie de lesiones benignas —inflamatorias, infecciosas, autoinmunes o congénitas— o bien ser malignos”, según el profesor Venuta. Aunque el nódulo resultara no ser benigno, el pronóstico sería “muy positivo”, estimó.

Un tema delicado para el Vaticano

Desde el silencio sobre el cáncer de Juan XXIII hasta los boletines médicos detallados sobre Francisco ha transcurrido más de medio siglo, en el que la comunicación del Vaticano sobre la salud de los papas se fue abriendo poco a poco.

Juan XXIII (1958-1963). Elegido a los 76 años, el italiano Angelo Giuseppe Roncalli padecía un cáncer de estómago diagnosticado varios meses antes de su muerte, el 3 de junio de 1963. La gravedad de su estado no se hizo pública.

En pleno Concilio Vaticano II (1961-1965), que él mismo había convocado, el Vaticano mantuvo la incertidumbre sobre el diagnóstico exacto, que los feligreses descubrieron después de su fallecimiento.

Pablo VI (1963-1978). Giovanni Battista Montini padecía artrosis y diversos problemas vinculados a la edad que limitaron su movilidad durante la década de 1970. Falleció a los 80 años, el 6 de agosto de 1978, a causa de un infarto, en la residencia pontificia de Castel Gandolfo, cerca de Roma. Durante su pontificado, la información médica difundida por la Santa Sede fue escasa.

Juan Pablo I (agosto-septiembre de 1978). Albino Luciani, elegido el 26 de agosto de 1978, falleció repentinamente 33 días después, a la edad de 65 años, lo que provocó estupor y dudas en la Iglesia católica.

El Vaticano anunció que la causa de la muerte fue un infarto, pero no se le practicó una autopsia. Las versiones contradictorias de los primeros comunicados oficiales sobre las circunstancias de su muerte alimentaron especulaciones y teorías conspirativas.

Juan Pablo II (1978-2005). Con Juan Pablo II, la salud del papa se convirtió en un tema de interés mundial. Tras el atentado del 13 de mayo de 1981 en la Plaza de San Pedro, en el que resultó gravemente herido, el Vaticano informó regularmente sobre su estado, seguido hora a hora por los medios de comunicación.

Las fotos del papa polaco en una cama de hospital, con las manos y los brazos cubiertos de vendajes y con suero, dieron la vuelta al mundo. Posteriormente se sometió a varias operaciones, una de ellas en 1992 por un tumor benigno de colon.

El Vaticano empezó a comunicar más que antes sobre sus hospitalizaciones, pero tardó en reconocer los síntomas de la enfermedad de Parkinson, pese a que ya eran visibles en la década de 1990. En los últimos meses de su pontificado, se multiplicaron los comunicados médicos. Karol Wojtyla siguió con su agenda hasta su muerte, el 2 de abril de 2005, pese a que cada vez estaba más debilitado y le costaba hablar.

De Benedicto a Francisco

Benedicto XVI (2005-2013). Elegido a los 78 años, el alemán Joseph Ratzinger apenas dio detalles sobre su salud, pero el 11 de febrero de 2013 anunció su renuncia, alegando el deterioro de sus fuerzas físicas y mentales, algo inédito en siete siglos.

No reveló ninguna patología concreta. El anuncio introdujo en el debate público el tema de la aptitud física de un papa para gobernar la Iglesia y rompió el tabú de la renuncia de un pontífice.

Francisco (2013-2025). El argentino Jorge Mario Bergoglio, elegido a los 76 años, se había sometido en su juventud a la extirpación de parte de un pulmón. Su pontificado se ha visto marcado por dolores en la rodilla, que le llevaron a utilizar primero un bastón y luego una silla de ruedas, así como por varias hospitalizaciones.

En julio de 2021, fue operado de colon en el hospital Gemelli de Roma y en junio de 2023 se sometió a una intervención quirúrgica por una hernia abdominal. Estos problemas de salud alimentaron las especulaciones sobre una posible renuncia. En febrero de 2025 ingresó por una bronquitis que derivó en neumonía bilateral y estuvo hospitalizado más de cinco semanas.

El Vaticano publicó boletines médicos periódicos, en los que detallaba los tratamientos. El vestíbulo del hospital Gemelli se convirtió en una sala de prensa, donde los médicos del papa respondían en directo a las preguntas de periodistas de todo el mundo.

Francisco falleció el 21 de abril de 2025, a los 88 años, al día siguiente de su última aparición pública con motivo de la Pascua.

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