Sao Paulo (AFP, EFE). Más de 150 millones de electores votan hoy en las elecciones en Brasil para renovar cargos públicos, entre ellos al próximo presidente para un período de cuatro años. La de hoy será la primera vuelta de unos comicios generales que reeditan un panorama similar al visto durante las votaciones del 2022.
Las últimas encuestas vaticinan un balotaje entre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador nacional Flávio Bolsonaro. En Paraguay el brasileño en el extranjero se distribuye entre la capital y la región este.
América Latina, con países gobernados por una mayoría conservadora, observa con cautela estos comicios ya que las elecciones en Brasil definen mucho más que el rumbo del país.
El gigante sudamericano es uno de los cromos más deseados del álbum de geopolítica de Donald Trump. Mientras la ola derechista bañaba a gran parte de la región, Brasil en los últimos cuatro años se mantuvo firme como el principal bastión del progresismo sudamericano. Por lo menos, hasta ahora.
Ante los embates de Trump, Lula optó por subir el volumen de su discurso soberanista, el cual no solo enarbola el orgullo por lo brasileño, sino que no escatima a la hora de rechazar las injerencias extranjeras. “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, dijo Lula durante su discurso en la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas.
Al día siguiente, Bolsonaro prometió que, si gana los comicios, se sumará al Escudo de las Américas, iniciativa de seguridad impulsada por Estados Unidos y en la que ya participan varios mandatarios latinoamericanos, como el argentino Javier Milei, el paraguayo Santiago Peña o el chileno José Antonio Kast.

Un tono de campaña muy distinto
Los dos favoritos para la carrera presidencial representan caminos antagónicos: Lula, en busca de un cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años, con una extensa carrera a cuestas, y Bolsonaro, ungido por su padre tras la condena por golpe de Estado para mantener vivo el apellido en la política.
A pesar de que el abogado de 45 años ha ocupado cargos públicos desde sus inicios en la vida profesional, el líder del Partido de los Trabajadores le ha dejado saber que no lo considera un rival a su altura. La última vez (el pasado jueves), cuando dijo en una entrevista que Bolsonaro hijo “no tiene pasado, no tiene presente y no tiene futuro”.
La campaña electoral se alejó de las propuestas y quedó atrapada de ambos lados en noticias falsas, insultos, artimañas y escándalos de corrupción.
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El perfil de los candidatos favoritos
Lanzado a su última batalla, no pierde ocasión para repasar su biografía, su “trayectoria épica”, en palabras de su amigo y exministro Fernando Haddad.
Lula nació el 27 de octubre de 1945 en el seno de una familia pobre campesina de Pernambuco, en el nordeste del país.
Para huir del hambre, su familia se instaló en la región de San Pablo. Obrero desde los 14 años –perdió un dedo en la fábrica–, se convirtió en líder sindicalista y encabezó las grandes huelgas de la década de 1970, en plena dictadura militar.
Después de tres candidaturas infructuosas, este exmetalúrgico entró en el 2003 al palacio presidencial de Planalto en Brasilia. Reelecto en el 2006, dejó el poder con una popularidad récord, impulsada por programas sociales financiados gracias al boom de las materias primas.
Y en el plano internacional, envuelto en un aura de líder del Sur Global y defensor del multilateralismo. Pero los enormes escándalos de corrupción que salpicaron a su campo político dejaron marcas profundas, y alimentaron la polarización del escenario político.
Flávio y su relación con Trump
Flávio se ha jactado de tener una buena relación con Donald Trump –aliado de su padre–, tras reunirse con el republicano este año en privado en la Casa Blanca. Elogia las políticas de seguridad de Nayib Bukele en El Salvador, criticadas por defensores de derechos humanos, y promete la construcción de “muchas prisiones”.
En videos de IA, se presenta como un héroe al rescate de Brasil a bordo de un caza. En uno de ellos, su avatar dispara contra narcotraficantes en una lancha.
Asegura que si se convierte en presidente de Brasil, no se presentará a la reelección.
Renovación del Congreso brasileño, clave
No es solo Lula o Flávio Bolsonaro. Hoy, los brasileños depositarán seis votos entre la presidencia, autoridades estatales y un Congreso que cobra importancia en esta elección porque puede definir el destino del ex mandatario Jair Bolsonaro, preso por golpismo.
La reñida carrera entre el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el hijo mayor del exmandatario ultraderechista, Flávio Bolsonaro, acapara la atención. Pero la renovación de la Cámara de Diputados y de dos tercios del Senado, ambos de mayoría conservadora al día de hoy, será clave para el futuro presidente.
El voto del Congreso es necesario para una amnistía que defiende Flávio Bolsonaro para su padre, condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado contra Lula en el 2022. Michelle y Carlos Bolsonaro, esposa e hijo del exmandatario, aspiran a dos de los 54 escaños en juego en el Senado.
Jair Renán Bolsonaro, de 28 años y el menor de los hijos varones del exmandatario, aspira a un escaño en la Cámara Baja, que dejó su medio hermano Eduardo al autoexiliarse en Estados Unidos en el 2025.
¿Revancha suprema?
Decenas de pedidos para destituir a Alexandre de Moraes, el juez que condujo el proceso contra Bolsonaro, esperan trámite en el Senado.
Hasta ahora los ha frenado la presidencia de la cámara alta, en manos del “centrão”, un bloque conservador informal. Pero el nuevo Senado elegirá a su jefe en febrero.
Destituir a un juez requiere 54 de los 81 votos de los senadores. Flávio Bolsonaro defiende un “impeachment” o juicio político para Moraes.
“Es un poder que nunca se ha utilizado, pero diversos senadores, especialmente de la derecha, han señalado que forma parte de su plataforma política”, dijo a la AFP Alvaro Jorge, profesor de derecho de la Fundación Getulio Vargas.
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El Senado también aprueba o rechaza a los nominados del presidente a la corte suprema. Quien gane las presidenciales podrá postular a cuatro de sus 11 integrantes. En la Cámara de Diputados se disputan los 513 asientos.
Cerca del 80% de los diputados busca la reelección en el hemiciclo, donde hoy el bolsonarismo tiene la mayor bancada, sin ser mayoría.
¿San Pablo de nuevo a la derecha?
El domingo también se celebra la primera vuelta de las elecciones para gobernador en los 26 estados y el Distrito Federal.
En San Pablo, el estado más rico y poblado del país, con 44 millones de habitantes, el gobernador Tarcísio de Freitas es favorito para vencer por segunda vez consecutiva a Fernando Haddad, exministro de Lula.
Cercano a la familia Bolsonaro y considerado un futuro presidenciable, Freitas apunta a ganar en primera vuelta y reforzar la campaña de Flávio Bolsonaro en un balotaje ante Lula. En el estado de Río de Janeiro, cuna y bastión del bolsonarismo, las encuestas anticipan un giro hacia la centroizquierda.
El carismático exalcalde de la capital Eduardo Paes es favorito a la gobernación con el apoyo de Lula.
El cargo estaba en manos del bolsonarista Claudio Castro, pero renunció este año en vísperas de ser inhabilitado por la justicia electoral por abuso de poder.


