Washington (AFP). El presidente estadounidense, Donald Trump, y directores ejecutivos de las grandes tecnológicas firmaron un acuerdo que establece un marco para la autorregulación de la industria de la inteligencia artificial. El documento sale a luz tras la reunión del mandatario con los CEOs, en la Casa Blanca. ¿Qué incluye el documento y cuál fue la reacción?
Entre otros directores ejecutivos de las tecnológicas, estuvieron: el CEO de Nvidia, Jensen Huang; de Space X, Elon Musk; el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg; el fundador de Amazon, Jeff Bezos, y los directores ejecutivos de Microsoft, Satya Nadella; AMD, Lisa Su; Broadcom, Hock Tan; Palo Alto Networks, Nikesh Arora; ServiceNow, Bill McDermott; Micron, Sanjay Mehrotra, y Altimeter, Brad Gerstner.
¿Cuáles son sus objetivos?
El documento no supera las 400 palabras y solo contiene cuatro puntos sustanciales. Requiere “controles internos sólidos” en áreas como la ciberseguridad, la bioseguridad y las amenazas químicas. Exige a las empresas que se aseguren de que sus bots de IA no pirateen otros sistemas “de forma no prevista”.
Estas directrices serán supervisadas por equipos internos, así como por un “auditor o evaluador externo independiente”, y las empresas acordaron celebrar reuniones periódicas.
¿Por qué ahora?
OpenAI, Anthropic y Google han provocado indignación al admitir que sus programas han pirateado a otras empresas e incluso a agencias gubernamentales mientras supuestamente se encontraban en entornos de prueba controlados.
Existe una creciente demanda de regulación del sector para controlar este tipo de eventos. El abogado francés Eric Barbry declaró a la AFP que no albergaba demasiadas esperanzas de que la autorregulación pudiera resolver el problema. “¿Quién castigará a las empresas si no cumplen con estos principios?”, preguntó.
Ante la falta de una autoridad supervisora adecuada, el arma más potente del documento es una auditoría; pero, según señaló, esto no impedirá que se produzcan este tipo de incidentes.
¿Es vinculante?
El acuerdo no está recogido en la ley y no existe ningún mecanismo establecido para que las empresas tecnológicas sean consideradas responsables de los incumplimientos.
En su último párrafo, el documento afirma: “Con el tiempo, podría ser conveniente codificar estos pasos en leyes o reglamentos”. Pero Trump calificó el acuerdo de “moralmente vinculante”.
Aunque esto pueda sonar poco contundente, Barbry señaló que estos códigos de buenas prácticas voluntarios “no pueden simplemente ignorarse”, especialmente cuando las peticiones de regulación son cada vez más fuertes.
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¿Quién firmó?
La mayoría de los multimillonarios del sector tecnológico estuvieron presentes en la cena con Trump; más de 30 se sentaron alrededor de la mesa. Pero solo seis de ellos firmaron el documento: los líderes de Nvidia, Google, Meta, XAI, OpenAI y Anthropic.
Si bien Trump lo calificó de “constitución” y de “tremendo autocontrol”, la reacción de los propios líderes tecnológicos distó mucho de ser un respaldo rotundo.
Dario Amodei, de Anthropic, lo calificó de “un comienzo”, y Elon Musk, de XAI, dijo que los ejecutivos básicamente acordaron “calificar el trabajo de los demás”.
¿Quién ha reaccionado?
La reacción ha sido discreta. Las conversaciones en las redes sociales se centraron en un detalle en particular: una errata debajo de la firma de Trump que decía “Unites States” en lugar de “United States”.
Y los grafólogos aficionados estaban más que dispuestos a burlarse de la brigada de multimillonarios por sus diversas firmas; Greg Brockman, de OpenAI, recibió críticas por un garabato infantil de iniciales en minúsculas.
“Jensen Huang (de Nvidia) tiene una firma fantástica... Greg Brockman necesita esforzarse más”, publicó Alex Weprin de The Hollywood Reporter en X.


