Naciones Unidas. El discurso del presidente paraguayo, Santiago Peña, repasa, entre otros, los principales puntos de la agenda internacional.
“Oscuridad del autoritarismo”
El mandatario paraguayo instó a los países a actuar y llevar la “luz” de las elecciones libres a Venezuela, Cuba, Nicaragua y Haití, países que, afirmó, “han vivido demasiado tiempo en la oscuridad del autoritarismo”.
“Pido a todos mis hermanos latinoamericanos, pero también a las Naciones Unidas: unámonos para ayudar a que Venezuela, ese país tan bello, vuelva a insertarse al mundo y que tenga un Gobierno democrático”, dijo Peña a la asamblea que se celebra hasta el 28 de septiembre en Nueva York, publicó EFE. Afirmó que “lo que vale para Venezuela vale quizás con más fuerza para Nicaragua, Cuba y Haití”.
“Donde hay elecciones libres hay esperanzas”, enfatizó, tras asegurar que estas naciones “han vivido demasiado tiempo en la oscuridad del autoritarismo” e instó a los países latinoamericanos a implicarse en la solución de los problemas de la región, sin “esperar a que EE.UU. o alguna otra potencia” los resuelva.
Decisiones basadas en la dignidad humana
En otro momento de su discurso, Peña enfatizó que “la gente ya no quiere lemas, quiere soluciones para sus problemas” y defendió que el centro de las decisiones políticas sea “la dignidad humana” como lo venía y rechazar la guerra, que calificó como “abominable”, para dar respuestas a las diferencias entre naciones. “La paz es el único objetivo”, insistió.
También mencionó que “la dignidad humana no cambia porque cambiamos de continente: siempre es la misma. Y es esa dignidad humana la que debe guiar no solo nuestros discursos, sino también nuestros actos”, además “donde la dignidad humana se olvida, la humanidad misma desaparece.
Venezuela y la escala por Caracas
El mandatario paraguayo dedicó buena parte de su discurso a Venezuela, país que visitó el pasado sábado en el primer acercamiento de alto nivel entre estas naciones después de una ruptura de relaciones hace más de 20 meses.
“No fui a Venezuela a validar un régimen”, aclaró sobre su encuentro con la mandataria interina, Delcy Rodríguez, quien ocupa el cargo desde el pasado 5 de enero, dos días después de que Estados Unidos capturara a Nicolás Maduro tras una operación militar en Caracas. Peña indicó que su país, que en 1989 inició la transición hacia la democracia después de la dictadura de casi 35 años de Alfredo Stroessner, “puede ser útil” para que Venezuela avance hacia una democracia pluralista.
“Hoy Venezuela atraviesa una nueva realidad, por eso Paraguay ya está trabajando con acciones por una Venezuela donde el poder radique en su único soberano: el pueblo”, defendió.
La IA: controlarla, no frenarla
El mandatario paraguayo también dejó espacio para un tema protagonista de la asamblea 2026: la inteligencia artificial. “Esta Asamblea nos pide también gestionar la transformación. No hace falta decir aquí cuál es la gran transformación de nuestro tiempo. Toda gran era de la humanidad tuvo su fuerza motriz. Ninguna fuerza de nuestra época es tan profunda como la inteligencia artificial. Ya muestra su poder en la guerra, en la economía y en la vida cotidiana”.
Según sostuvo, “el potencial es inmenso. Paraguay alimenta hoy a cien millones de personas; con esta herramienta podría alimentar a mil millones (...) Esta transformación ya no puede ser detenida, y nadie debería quedar excluido de ella” pero advirtió que como “un niño, la inteligencia artificial repite lo que aprendió de quien la entrenó” y “debe servir a la dignidad humana y no reemplazarla, como recuerda la encíclica Magnifica Humanitas de León XIV. (...) Y el futuro nos demanda que esa decisión sea la libertad, la democracia y la igualdad ante la ley, y que quien la tome responda por ella”.
Indopacífico, Taiwán y “las sombras ominosas”
Santiago Peña llamó la atención del mundo sobre “las sombras ominosas” que, aseguró, “se están gestando” en el Indopacífico, y en particular en el estrecho de Taiwán, e indicó que ante esta situación su país “no es neutral” y está con la República de China (Taiwán).
“Lo que ocurra allí no es un mero asunto regional, no, señoras y señores, afecta a Japón, a toda Asia oriental y sudoriental, y, sobre todo, afecta a la economía mundial”, sentenció el gobernante, quien también alertó que “no es poco lo que está en juego en ese conflicto potencial. Está en juego el futuro mismo de la humanidad”. Según describió, “afecta a los microchips que mueven la industria, la defensa y la inteligencia artificial.
Erasmo de Rotterdam y defensa del multilateralismo
Tres asuntos globales también formaron parte del discurso del mandatario paraguayo. Entre estos, la paz que -según dijo- “no es una quimera: es una posibilidad real. Y mi país puede hablar de ello, porque sabe muy bien la dura realidad de la frase de Erasmo de Rotterdam: “la guerra es dulce solo para aquellos que nunca la vivieron”. El Paraguay la vivió, demasiado dolorosamente, en carne propia. Sabemos qué ocurre cuando el multilateralismo no funciona: la gente muere. La tierra se tiñe de sangre”.
Comentó que “el precio se paga no solo hoy, sino en generaciones. Por eso mi país sabe que el multilateralismo, el diálogo, son la única alternativa. El extremismo en la defensa del multilateralismo no es un vicio, sino una virtud. Seamos extremistas en la defensa del multilateralismo... Así como el Paraguay se levantó de una cruenta guerra, el mundo puede hacerlo”.
Reforma y Ormuz
El mandatario paraguayo coincidió en el reclamo del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, de reformar el Consejo de Seguridad (CS), que cuenta con cinco asientos permanentes y ninguno para América Latina. En ese contexto, dijo que el CS “debe dejar de ser una fotografía del mundo de 1945 (...) Necesitamos unas Naciones Unidas para el 2026 o el 2050, no para 1945. Para así poder, verdaderamente, cumplir con todos”, enfatizó.
En otro apartado de su discurso llegó hasta Oriente Medio. “Cuando el estrecho de Ormuz se cierra, el precio no lo pagan las potencias o los más ricos. Lo pagan los más desprotegidos. Por eso hoy hago un ferviente llamado al cese inmediato de los ataques, libre navegación de Ormuz y de Bab el-Mandeb, y retorno a las negociaciones”.


