Por Laura Paddison, CNN. La región aún lidia con las secuelas de la devastadora avalancha de roca y hielo que arrasó estrechos valles montañosos a finales de agosto, destruyó pueblos, carreteras y puentes, y dejó al menos 1.300 muertos y más de 5.000 desaparecidos.
Mientras los intentos de rescate dan paso a las operaciones de recuperación y el país comienza a afrontar la descomunal tarea de reconstrucción, científicos de todo el mundo trabajaron para comprender qué causó la tragedia.
Esto es lo que ya sabíamos: el 26 de agosto, un enorme fragmento de roca montañosa y hielo glaciar de unos 600 metros de ancho se desprendió de la montaña Langtang Lirung y cayó aproximadamente 2.100 metros hasta el río situado debajo, que liberó una energía equivalente a la de un terremoto de magnitud 5,2.
El impacto fue lo suficientemente fuerte para derretir el hielo casi instantáneamente. El torrente también arrastró sedimentos cargados de humedad y probablemente chocó contra hielo enterrado en el fondo del valle, lo que intensificó una violenta ola de inundación que avanzó con gran estruendo más de 32 kilómetros río abajo a una velocidad devastadora. Fue “un desastre sin precedentes” en el Himalaya, afirmó Walter Immerzeel, hidrólogo de montaña de la Universidad de Utrecht, en los Países Bajos.
Pero, ¿por qué se produjo la avalancha?
El equipo de glaciólogos y científicos climáticos de World Weather Attribution (WWA) —una red que examina el papel del cambio climático en los fenómenos meteorológicos extremos— publicó su análisis en un intento exhaustivo de responder a esta pregunta.
El desastre no fue provocado por un único fenómeno meteorológico extremo, sino por una serie de procesos que actuaron de forma conjunta, agravados por décadas de calentamiento climático causado por la contaminación derivada de los combustibles fósiles, según el informe, que utilizó métodos revisados por pares, aunque todavía no fue sometido a dicha revisión.
Los científicos determinaron que la montaña pudo haber quedado predispuesta al colapso por un terremoto de magnitud 7,8 ocurrido en abril de 2015, que provocó una avalancha de roca y hielo en la ladera sur de la montaña y posiblemente debilitó la pendiente. Desde entonces, la montaña ha experimentado un aumento en la frecuencia de los deslizamientos de tierra, según el informe.
Posteriormente, los científicos analizaron el papel que pudo haber desempeñado el cambio climático y hallaron varios procesos que actuaron de forma conjunta.
El cambio climático está elevando la línea de “cero grados”, el punto de la atmósfera donde las temperaturas alcanzan los 0 °C (32 °F), a un ritmo superior a los 97 metros (más de 320 pies) por década en el Himalaya.
Los cambios en los glaciares son otro factor importante. El glaciar Langtang-Lirung experimentó una reducción considerable de espesor y extensión en las últimas décadas. También analizaron las condiciones meteorológicas previas al colapso. Los meses de julio y agosto siguientes fueron los más cálidos jamás registrados en la zona.
Mediante el uso de datos históricos y modelos climáticos, los investigadores determinaron que las temperaturas de julio y agosto en la región son ahora unos 1,5 °C (2,7 Fahrenheit) más altas debido al cambio climático. Asimismo, las temperaturas anuales de la región han aumentado 2 °C (3,6 Fahrenheit), una cifra significativamente superior a la media mundial.
¿Calentamiento global?
El informe halló una relación menos clara entre el calentamiento global y el aumento de las nevadas y precipitaciones, debido en parte a las dificultades que entraña la medición y el monitoreo en la compleja y accidentada cordillera del Himalaya. No obstante, en términos generales, “no cabe duda alguna de que el cambio climático provocado por el ser humano influyó en las condiciones previas a este desastre”, afirmó Friederike Otto, profesora de ciencias climáticas en el Imperial College de Londres.
Los científicos concluyeron que este colapso fue fundamentalmente diferente, por su magnitud, velocidad y complejidad, de todo lo que la región había experimentado anteriormente. “Ningún sistema de alerta temprana existente podría haber avisado con suficiente antelación”, escribieron.


