Shanghái, China (EFE). El rotativo asegura que DeepSeek contrató como aseguradores de la colocación (“underwriter”, en inglés) al banco estatal de inversión Citic y otras tres entidades cuya identidad no ha trascendido.
La información apunta que la tecnológica se marcó por objetivo iniciar el proceso de salida a bolsa, en su caso en el mercado STAR de Shanghái –conocido como el “Nasdaq chino” por su enfoque en valores tecnológicos–, este mismo año. Al mismo tiempo, DeepSeek está ultimando una ronda de financiación que podría situar su valoración previa en el equivalente a más de 74.000 millones de dólares.
Por su parte, Moonshot, desarrolladora del popular modelo Kimi K3, habría solicitado ya de forma confidencial su salida a bolsa en Hong Kong con vistas a debutar en el primer trimestre del año que viene, según fuentes anónimas citadas también por South China Morning Post.
Capital para expansión
Moonshot, que ganó notoriedad tras lanzar el mencionado modelo este verano, busca acelerar su recaudación de capital para financiar su expansión, una tendencia que refleja la competencia cada vez más intensa entre las firmas chinas del sector y también frente a los gigantes estadounidenses como OpenAI o Anthropic.
En los últimos meses, varias compañías de este sector en auge han protagonizado sonadas salidas a bolsa en China, como Zhipu AI (también conocida como Z.ai) o MiniMax, con réplicas en sectores beneficiados por la popularización de la IA como el de los chips, donde los actores locales han tomado relevancia ante las restricciones impuestas por Washington.
Acusación de Estados Unidos
A ese respecto, las autoridades estadounidenses acusaron esta misma semana a seis empresas chinas –entre ellas, precisamente, DeepSeek y Moonshot– de copiar a gran escala tecnología desarrollada por compañías estadounidenses mediante la técnica conocida como “destilación”.
Esta técnica consiste en entrenar modelos más pequeños utilizando las respuestas generadas por otros más grandes y avanzados, con el objetivo de reducir los costes y acelerar el desarrollo de nuevos sistemas de IA.
En respuesta, el Ministerio de Comercio de China calificó esa práctica de “común” en el sector y acusó a Washington de aplicar un “doble rasero” para poder “ejercer un monopolio” sobre la IA.


