Rubén Rada había dejado claro cómo quería que lo despidieran. Este viernes, Uruguay le dio el último adiós siguiendo, de alguna manera, ese deseo.
El cortejo fúnebre partió durante la mañana desde la calle Isla de Flores, en Barrio Sur, uno de los lugares donde nació y se hizo fuerte el candombe montevideano, género de raíz afrouruguaya del que Rada fue uno de sus grandes referentes.
La despedida estuvo acompañada por una cuerda de tambores, con la participación del reconocido músico Fernando “Lobo” Núñez. Cientos de personas se acercaron para acompañar el paso de la carroza. Algunos vecinos salieron a sus balcones para despedir al artista y arrojaron pétalos de flores mientras avanzaba el cortejo.
Mandatario uruguayo estuvo presente
El presidente uruguayo, Yamandú Orsi, también acompañó a la familia. El mandatario había participado el jueves del velatorio realizado en el Palacio Legislativo, donde además estuvieron la vicepresidenta Carolina Cosse, el expresidente Julio María Sanguinetti y artistas como los argentinos León Gieco y Ricardo Mollo.
Después de recorrer varios kilómetros, la carroza llegó al Cementerio del Norte. Allí, los restos del músico fueron sepultados en una ceremonia a la que asistieron cientos de personas y en la que, en lugar de quedar solamente el silencio, volvieron a escucharse sus canciones.
Rada murió el miércoles a los 83 años, después de luchar durante un mes contra una neumonía. Ganador de un Grammy a la Excelencia Musical, dejó una trayectoria marcada por el candombe, la plena y una extensa obra que lo convirtió en una de las figuras fundamentales de la música uruguaya.
Durante el velatorio, su hija Lucila contó que su padre “luchó como un gladiador los 30 días” porque era “el tipo que más le gustaba vivir”.
También pidió que esa energía permaneciera después de su muerte. “Que le transmitan su música, su humanidad y el esfuerzo de vida a sus hijos”, expresó.
El jueves, Orsi había resumido el legado del artista con una frase: Rada dejó “una señal de comunión a través del arte”.
Y este viernes, entre tambores, flores, canciones y cientos de voces, Uruguay pareció devolverle esa misma señal


