La lucha contra la sequía volvió a quedar con una cuenta pendiente. La C de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) cerró este viernes en Ulán Bator, Mongolia, sin alcanzar el acuerdo global que buscaba establecer un marco común para mejorar la preparación y la resiliencia frente a este fenómeno.
Las 197 partes de la convención —196 países y la Unión Europea— decidieron aplazar la definición hasta la COP18, con la intención de adoptar entonces una estrategia de gestión más proactiva frente a las sequías.
El debate arrastra diferencias desde la COP16, realizada en Riad en 2024, mientras aumenta la preocupación por el avance de este fenómeno. Según los datos citados por WWF, la sequía aumentó un 30 % desde el año 2000 y podría afectar a tres de cada cuatro personas para 2050.
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) lamentó que las negociaciones no hayan logrado cerrar un marco de referencia, aunque valoró los avances alcanzados durante las dos semanas de reuniones en Mongolia.
Uno de los principales resultados fue la movilización de hasta 1.300 millones de dólares en financiación. Para la organización, la conferencia consiguió establecer una estructura y recursos para impulsar respuestas frente a problemas vinculados con la naturaleza, el clima y la seguridad alimentaria.
Las partes también adoptaron decisiones orientadas a proteger, gestionar de manera sostenible y restaurar pastizales y praderas, además de respaldar a pastores y comunidades locales marginadas y promover una agricultura más favorable para la naturaleza.
“Lamentablemente, las discrepancias entre las Partes en otros temas impidieron que se concretara el conjunto de decisiones colectivas más ambiciosas”, señaló WWF.
Ahora se deben llevar compromisos al terreno
Para Joao Campari, líder global de Alimentación y Agricultura de la organización, el desafío ahora está en llevar los compromisos al terreno. “La COP17 ha sentado bases sólidas, pero ahora debemos centrarnos en la implementación sobre el terreno y en el apoyo a las comunidades locales para lograr beneficios duraderos para todos”, afirmó.
Así, mientras la conferencia logró compromisos financieros y medidas para la protección de tierras y comunidades, el acuerdo específico contra la sequía deberá esperar una nueva ronda de negociaciones.


