Sindhuli, Nepal (EFE). Cientos de personas esperan a las afueras de un campamento improvisado de la provincia nepalí de Sindhuli a que les den información de sus familiares desaparecidos por la riada, que dejaba hasta anoche cerca de 400 muertos en Nepal y China, mientras muchos habitantes de la zona continúan huyendo ante el miedo de que el río Bhote Koshi vuelva a crecer.
La dificultad de acceso complica también las labores de búsqueda. Entre los desaparecidos estaría unos 517 extranjeros. En el lado chino de la frontera, las autoridades contabilizaron tres fallecidos y 558 personas que no han podido ser contactadas.
En una improvisada base, localizada a unos pocos kilómetros de la zona cero de la catástrofe, es continuo el tránsito de helicópteros, que llevan a los rescatados tras la tragedia ocurrida en el límite con China, que ha dejado unos 1.400 desaparecidos a ambos lados de la frontera.

La orografía y la falta de internet y cobertura hacen muy difícil saber el paradero de algunas de las aldeas más remotas, ya que el río ha arrasado puentes, carreteras y caminos, separando a familias a uno u otro lado del valle nepalí.
Pieters Yahia indicó que el Gobierno lanzó una advertencia de riesgo adicional por crecidas en el río Bhote Koshi y ha pedido a la población, los trabajadores humanitarios y los turistas que se alejen de las riberas y busquen zonas seguras.
Miedo a una nueva riada
También se siente el miedo a que el río vuelva a crecer de golpe de madrugada o en la noche. La carretera que conecta con la zona cero es un hervidero de gente que transita en dirección contraria, hacia zonas menos afectadas, y que caminan con todo lo que pueden encima.

Esta zona es frecuentada por turistas por su belleza natural, que mezcla paisajes montañosos de la cordillera del Tíbet con valles donde desembocan ríos y afluentes, conectados por una red de carreteras estrechas, a menudo de un solo carril, que serpentean por el terreno.
La zona es el punto de inicio de algunas de las excursiones y peregrinaciones más importantes del Himalaya, como los viajes organizados hacia Lhasa o el Everest, además de las peregrinaciones al monte Kailash y al lago Manasarovar, lugares sagrados para el hinduismo.


