Damasco (EFE). Se trata de la primera sentencia pública contra el líder político exiliado en Moscú y que gobernó Siria con mano de hierro durante más de dos décadas.
El tribunal penal de Damasco leyó la sentencia en la que también fueron condenados a muerte ocho personas más, incluido el hermano de Al Asad, Maher al Asad, y su primo Atef Najib, el único presente en la sesión.
“La contribución del criminal Bashar al Asad a los crímenes fue la de máximo responsable de la toma de decisiones, quien movilizó a las instituciones estatales para cometerlos”, dijo el juez.
Por ello, el tribunal declaró culpable a Bashar del “delito grave de asesinato premeditado e intencional de más de una persona y de niños, así como del delito grave de tortura y detención arbitraria, y de cometer crímenes de lesa humanidad”.
Otros acusados
Este fallo tuvo lugar durante la audiencia contra Atef Najib, el que fue el jefe de la rama de Seguridad Política en Deraa, en el sur de Siria y donde comenzaron las revueltas populares en 2011 que derivaron en una guerra durante 14 años en el país.
“Las investigaciones y los testimonios de los testigos demostraron la participación del acusado Atef Najib en el interrogatorio de varios detenidos tras el inicio de las protestas en Deraa”, declaró Al Uryan, y añadió que la rama de seguridad política que Najib dirigía, “junto con otras ramas de seguridad, asaltó la mezquita Omari en Deraa”.
En marzo de 2011, la mezquita Omari se convirtió en el principal punto de encuentro y el corazón simbólico de las primeras protestas antigubernamentales que desencadenaron el levantamiento nacional sirio.
Las fuerzas de seguridad irrumpieron violentamente en la mezquita en varias ocasiones, donde mataron a decenas de manifestantes.
Crímenes de lesa humanidad
El juez afirmó que estos actos atribuidos a Najib, “según las investigaciones y los testimonios de los testigos, constituyen crímenes de lesa humanidad”, y dictaminó la condena a muerte.
A Najib se le atribuye el inicio del levantamiento popular en Siria tras ordenar la detención y tortura de niños que pintaron grafitis antigubernamentales en la pared de una escuela.
Tras el inicio de las protestas, fue reasignado a Idlib (norte de Siria); luego, desde mediados de 2011, se mantuvo escondido y ese mismo año fue objeto de sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea. Fue capturado en Latakia el 31 de enero de 2025.
Además de Bashar, Maher y Najib, también condenaron a muerte a otros seis prófugos mencionados en el caso, todos ellos en rebeldía, por el delito de “asesinato premeditado e intencional y tortura con resultado de muerte”.


