Washington (EFE). “Cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar librarse del cerco, simplemente lo bloqueamos”, dijo Rubio al medio de comunicación estadounidense Axios, en referencia a las recientes reformas del Gobierno cubano para incentivar el crecimiento del sector privado.
Rubio insistió en que el Gobierno castrista ya no “puede esperar a que pase el tiempo” y EE.UU. ceda en las medidas que impulsa para forzar reformas económicas y políticas en el país caribeño. “Sin duda, esta situación no va a desaparecer en los próximos dos años y medio” que le queda a Trump en el poder, afirmó Rubio al medio especializado.
La ya tensa situación en la nación insular, que actualmente pasa por uno de sus peores momentos en gran parte causado por años de deficiente gestión gubernamental, se agudizó después de la captura, en enero pasado, por parte de fuerzas estadounidenses del depuesto presidente venezolano, Nicolás Maduro, un estrecho aliado de Cuba.
Tras esto, Trump impuso un bloqueo petrolero a la isla, lo que unido a la escasez de agua, el alto precio de productos básicos y la falta de servicios vitales, elevó el descontento popular hacia el Gobierno de Miguel Díaz-Canel.
“Por primera vez en su historia, Cuba carece de dos elementos en los que siempre se había apoyado: un patrocinador externo y la falta de atención de Estados Unidos, que no la consideraba una prioridad absoluta”, señaló Rubio.
El secretario de ascendencia cubana afirmó que La Habana “no va a conseguir un patrocinador en los próximos dos años y medio. Esa es la dinámica que ha cambiado. Esto los ha colocado en una situación muy difícil”, indicó.
El exsenador opinó que un concepto “perdido” en la actual “política exterior y la geopolítica estadounidense es el concepto de paciencia y perseverancia”. “Confío en que, cuando termine esta Administración (en 2029), Cuba estará en una trayectoria irreversible hacia un futuro diferente”, vaticinó.
Esta semana, Estados Unidos sancionó a la cúpula de la industria militar cubana. En paralelo, dialoga con representantes de La Habana, entre ellos Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro.


