Ciudad de México/Lima (AFP). En el medio de la ruptura estaba el asilo político que México concedió a Betssy Chávez, que fue primera ministra del expresidente detenido Pedro Castillo.
Chávez se refugió en la embajada de México en Lima tras ser condenada a más de 11 años de cárcel por “conspiración para la rebelión” en respuesta a su supuesta participación en el intento de disolución del Congreso por parte del expresidente Pedro Castillo en diciembre de 2022.
Sheinbaum informó en su conferencia diaria que Chávez recibió un salvoconducto y que llegó a México ayer después del mediodía. Además, calificó la decisión como una “acción de buena voluntad” por parte de la presidenta derechista Keiko Fujimori, que asumió el poder el 28 de julio.
Sheinbaum explicó que Fujimori contactó directamente al secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, para expresar su intención de reanudar los vínculos bilaterales, rotos en noviembre de 2025.
“Llama al canciller, ella de manera personal, y le dice que quiere resolver el tema de Betssy Chávez y está dispuesta a dar el salvoconducto”, explicó la mandataria mexicana. Esta era una condición del gobierno mexicano.
“Es un diálogo que se emprendió con el nuevo gobierno de Perú desde hace ya varias semanas”, añadió Sheinbaum.
Lazos de hermandad
El comunicado conjunto es escucha. Hace apenas referencia a “los históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación que unen a México y al Perú” para reanudar las relaciones.
El canciller peruano, Carlos Espá, dijo por su parte estar “muy contento” por el restablecimiento del vínculo.
En una entrevista a la televisión peruana Canal N confirmó también el salvoconducto y el viaje de Chávez “en un contexto de seguridad, de tranquilidad”.
Explicó que Chávez fue trasladada alrededor de la medianoche a un aeropuerto militar de Lima, donde abordó un avión de la Fuerza Aérea mexicana.
El gobierno del anterior presidente José Jerí calificó en su momento de injerencia y “acto inamistoso” el asilo concedido a Chávez.
Caso Betssy
La justicia peruana condenó a Castillo en 2025 a más de 11 años de cárcel por conspiración para la rebelión, sentencia que el gobierno mexicano considera ilegal.
“Vamos a seguir en la defensa del presidente Castillo por las razones que hemos expuesto, ellos lo saben”, dijo Sheinbaum. “El nuevo gobierno de Perú lo sabe, pero pues es un paso”.
México mantiene una tradición histórica de acoger a personas que denuncian persecución política. En años recientes concedió asilo a figuras como el expresidente boliviano Evo Morales y el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas.
De hecho, Castillo fue detenido horas después de su destitución cuando intentaba llegar a la embajada de México para solicitar asilo. En cambio, sí pudo recibir refugio la esposa e hijos del exmandatario, con lo que la relación entre los dos países comenzó a deteriorarse.


