Abelardo de la Espriella jura como presidente de Colombia

El derechista Abelardo de la Espriella asume la presidencia de Colombia decidido a combatir con mano dura a guerrilleros y narcos. Anticipó que estrechará vínculos con Estados Unidos y sepultará las negociaciones de paz con las guerrillas activas y grupos rebeldes. Sin mayoría en el Congreso afrontará desafíos para implementar sus planes.

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Abelardo de la Espriella, nuevo presidente de Colombia.
Abelardo de la Espriella, nuevo presidente de Colombia.Abelardo de la Espriella, nuevo presidente de Colombia.JAIME SALDARRIAGA

El abogado millonario de 48 años, que también posee la nacionalidad estadounidense y es aliado de Donald Trump, juró ayer en Cali, en una ceremonia inusual cerca de territorios bajo dominio de grupos armados que han desatado la peor ola de violencia en una década.

Su mandato dura cuatro años con la promesa de una “nueva era” para Colombia.

De la Espriella reemplaza a Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda de Colombia y quien desconoce la elección de su sucesor. Petro denuncia un supuesto fraude electoral, pero no ha mostrado pruebas.

“Por los anuncios que ha hecho se nota que va a ser como de una mano fuerte, ojalá que no vaya a haber una nueva violencia”, dijo a la AFP Óscar Obando, que con 67 años trabaja redactando documentos con una máquina de escribir en las calles de Cali.

“El Tigre”

De la Espriella, que se hace llamar El Tigre, se comprometió a poner fin a los fallidos planes de paz de Petro con organizaciones que trafican cocaína en el país con la mayor producción mundial de esta droga.

Asumirá en una zona conflictiva, contrario a la costumbre bicentenaria de hacerlo en Bogotá.

Petro, que no acudió al acto en Cali, y abandonó a primera hora de la tarde la casa presidencial en la capital junto a parte de su familia y sus colaboradores. “Espero que nos recuerden. Hasta siempre, libertad y vida”, dijo el mandatario saliente en su despedida.

Los aliados de Petro llamaron a protestas en las principales ciudades luego de perder las elecciones por el margen más estrecho de la historia, menor al 1%.

Cali, afectada recientemente por atentados guerrilleros, fue blindada para la ocasión con el despliegue de 11.000 militares y la activación de un sistema antidrones.

A la investidura de De la Espriella asisten una decena de jefes de Estado, delegados de la Casa Blanca liderados por el fiscal general de Estados Unidos, y varios cancilleres, incluido el de Israel.

Con Estados Unidos

La asunción de De la Espriella en Colombia inclina aún más la balanza hacia la derecha comprometida con la guerra antinarco liderada por Trump en Latinoamérica. El mandatario estadounidense respaldó al abogado, quien le aseguró que Colombia se relacionará como “nunca antes” con Washington.

El nuevo gobierno vuelve a acercar las relaciones de ambos países, tras los constantes choques entre Petro y Trump.

“Vamos a recuperar la soberanía y a proteger a los ciudadanos de la delincuencia y el narcoterrorismo”, dijo De la Espriella en su más reciente alocución.

En línea con la derecha internacional, el nuevo presidente colombiano anunció el mes pasado que romperá relaciones diplomáticas con Nicaragua y Cuba.

Sin mayoría en el Congreso

Sin mayorías en un Congreso dividido, el nuevo mandatario prometió intensificar los bombardeos contra campamentos guerrilleros con apoyo de Israel y Estados Unidos, así como construir megacárceles similares a las de El Salvador.

Su estrategia evoca la estrecha cooperación militar entre Bogotá y Washington de comienzos de siglo, que fortaleció la ofensiva contra guerrillas como las FARC antes del acuerdo de paz de 2016.

Si bien las principales estructuras insurgentes se debilitaron, organizaciones defensoras de los derechos humanos denuncian graves violaciones.

Fuerzas Armadas

De la Espriella recibe unas fuerzas militares con “capacidad limitada” en número de uniformados y “falta de equipamiento” tecnológico, explica Renata Segura, de International Crisis Group.

A la experta le preocupa un posible “daño colateral” que afecte a civiles, si se ataca a grupos “muy adentrados” en los territorios.

Colombia tiene unas 25.000 personas en armas, según un informe de la Fundación Ideas para la Paz basado en cifras oficiales de 2025.

“Necesitamos un cambio total (...) Para Colombia creo que va a ser bueno, hay que apoyarlo para que no haya tanto crimen”, dijo Germán Angulo, un contratista de 63 años.

De la Espriella prometió cerrar la oficina presidencial de paz y la de derechos humanos como parte de su plan de reducir el tamaño del Estado en un 40%.

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