La relación bilateral entre las dos principales economías de América del Sur alcanzó su punto de mayor tensión diplomática en décadas. El Gobierno de Brasil solicitó ayer, martes el retorno inmediato del embajador argentino en Brasilia, Guillermo Raimondi, al tiempo que anunció la decisión de rebajar el nivel de la representación diplomática en Buenos Aires a la figura de Encargado de Negocios, como respuesta a los reiterados cuestionamientos del presidente Javier Milei contra el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
La medida fue comunicada formalmente por el canciller brasileño, Mauro Vieira, durante una reunión en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores en Brasilia. Tras el encuentro, el Ejecutivo argentino difundió un comunicado en el que indicó tomar nota de la determinación adoptada de forma unilateral por el país vecino. Asimismo, la administración de Milei lamentó la postura del Gobierno brasileño y aseguró que dicha acción profundiza el aislamiento de la región por razones estrictamente ideológicas.
El detonante de la crisis sobrevino tras la participación de Milei en un acto político en San Paulo, donde oficializó su respaldo a la candidatura presidencial del opositor Flávio Bolsonaro para los comicios de octubre. Durante la actividad, el jefe de Estado argentino acusó al Gobierno de Brasil de interferir en los asuntos internos de Buenos Aires e insultó al presidente Lula y a integrantes del Supremo Tribunal Federal, lo que desató la inmediata llamada a consultas del embajador brasileño Julio Bitelli.
Desde la Cancillería argentina mencionaron que a lo largo de los últimos años existieron diversos episodios de declaraciones contrapuestas entre dirigentes de ambos países, pero resaltaron que la diplomacia argentina optó por no convertir esos intercambios verbales en un incidente institucional. Pese al intento del canciller Pablo Quirno por desactivar el conflicto al declarar que no existía posibilidad de una ruptura total de los lazos bilatelares, la intensificación de las críticas de Milei en apariciones mediáticas precipitó la respuesta formal de Brasilia.


