Colombia se prepara para un giro a la derecha con De la Espriella

BOGOTÁ. Colombia se prepara para la asunción presidencial del derechista Abelardo de la Espriella, el mandatario electo que sucederá en el cargo al saliente Gustavo Petro desde el próximo 7 de agosto. El futuro jefe de Estado promete convertir a su país en una “Patria Milagro”.

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Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia.
Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia.Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia.LUIS ACOSTA

Abelardo de la Espriella asume la presidencia este 7 de agosto tras un vertiginoso ascenso: en solo un año transformó un movimiento personalista en la nueva fuerza hegemónica de la derecha colombiana. Su transición, marcada por una estética militarista y el lema de la “Patria Milagro”, anticipa una ruptura radical con el legado de Gustavo Petro, informó EFE.

El abogado penalista, ahora jefe de Estado, consolida un estilo disruptivo que combina el espectáculo cinematográfico con anuncios de un profundo giro institucional incluso antes de su investidura.

Sin experiencia previa en cargos públicos, De la Espriella asumirá ahora el reto de demostrar que el fenómeno político que transformó la derecha colombiana en apenas un año puede traducirse también en un Gobierno capaz de responder a un país polarizado, con persistentes problemas de seguridad y con Gustavo Petro dispuesto a liderar la oposición desde el primer día.

Del bufete a la política

Abelardo de la Espriella (48), abogado penalista, cimentó su perfil defendiendo a figuras controversiales de la política sudamericana.

Apodado “el Tigre”, De la Espriella proyectó una imagen mediática y empresarial hasta su incursión política en julio de 2025. Al frente de “Defensores de la Patria”, capitalizó el descontento contra Petro y, en menos de un año, desbancó al uribismo como principal fuerza de derecha.

Conocido entre sus seguidores como ‘el Tigre’, cultivó una imagen de empresario de éxito. Está casado desde 2008 con Ana Lucía Pineda y es padre de cuatro hijos.

Incursión en la política

En julio de 2025 decidió entrar en política con la creación de Defensores de la Patria, convencido de que Colombia atravesaba, según sus palabras, “las horas más oscuras” bajo el Gobierno del izquierdista Petro.

Lo que comenzó como una aventura personal terminó convirtiéndose en el fenómeno electoral que desplazó al uribismo como principal referente de la derecha colombiana y lo llevó a derrotar al izquierdista Iván Cepeda en las urnas.

Admirador del presidente de EE.UU., Donald Trump, y con constantes referencias al modelo del mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, en materia de seguridad, construyó una campaña basada en la promesa de devolver el orden al país, combatir la delincuencia con “mano de hierro” y convertir a Colombia en una “Patria Milagro”.

Giro en la política exterior

Si la campaña estuvo marcada por la seguridad, las semanas posteriores a las elecciones han estado dominadas por los gestos con los que De la Espriella ha querido anticipar el estilo de su Gobierno, refiere el artículo de EFE.

Antes incluso de asumir el cargo anunció un profundo giro en la política exterior: restableció las relaciones con Israel y el traslado de la embajada colombiana a Jerusalén, una decisión que contrasta con la línea seguida por Petro.

También comunicó su decisión de cerrar varias embajadas, entre ellas las de Cuba, Nicaragua y Haití, así como consulados abiertos durante la Administración saliente. Defendió una política exterior centrada en la promoción del comercio y la inversión.

Su intención inicial era jurar el cargo en un cantón militar de Popayán, capital del departamento del Cauca (suroeste) como homenaje a las Fuerzas Armadas, aunque finalmente trasladó la ceremonia a Cali, que albergará por primera vez en la historia una investidura presidencial. Al acto no fueron invitados los expresidentes Ernesto Samper (1994-1998) y Juan Manuel Santos (2010-2018).

A ello se sumó otra decisión cargada de simbolismo: anunció que no despachará desde la Casa de Nariño, sino desde el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería, ambas en Bogotá.

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