De acuerdo con lo informado por medios internacionales, la medida busca proteger la estructura metálica de la pasarela, que podría verse afectada por el aumento del caudal generado por las intensas lluvias previstas en las nacientes del río.
Las tareas de desmontaje de la infraestructura ya comenzaron y se estima que demandarán entre 30 y 40 días. Una vez que el nivel del río vuelva a la normalidad, las pasarelas serán reinstaladas, un proceso que podría extenderse entre 30 y 60 días.
En esta oportunidad, las autoridades resolvieron desmontar por completo la pasarela para reducir al máximo el riesgo de daños. La decisión se tomó teniendo en cuenta lo ocurrido en octubre de 2023, cuando una crecida arrastró parte de la estructura, lo que obligó a mantener cerrado el acceso a la Garganta del Diablo durante ocho meses mientras se realizaban las tareas de reconstrucción.
A pesar del cierre de este sector, el parque permanecerá abierto al público y continuará ofreciendo el resto de sus circuitos, miradores y servicios turísticos, incluida la navegación. La única restricción será el acceso a la Garganta del Diablo y la estación de tren que conduce a ese punto.
Las autoridades del parque señalaron que los visitantes podrán seguir disfrutando de otros recorridos y miradores que permiten apreciar los más de 200 saltos que conforman las Cataratas del Iguazú.


