El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, arribó el pasado viernes a La Habana en una visita oficial con el propósito expreso de mediar ante la creciente tensión diplomática y militar entre Estados Unidos y Cuba. Durante su estadía en la capital cubana, el mandatario hizo un llamamiento a la comunidad internacional para prevenir una eventual intervención armada en la isla y propuso formalmente entablar un canal de diálogo directo con el presidente estadounidense Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio.
“Vine a convocar al mundo entero a la solidaridad con Cuba, para que no haya ni invasión ni disparos de misiles, y a proponer como alternativa, incluso al actual Gobierno estadounidense, al señor Rubio y al señor Trump, la instauración de un diálogo”, manifestó Petro a los medios locales tras ser recibido con honores militares por su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, en el Palacio de la Revolución.
La iniciativa del gobernante colombiano se produjo en medio de un pronunciado deterioro de las relaciones bilaterales entre Washington y La Habana. Tras la imposición de un severo embargo petrolero y nuevas sanciones económicas por parte de la administración estadounidense, la isla enfrenta un agravamiento en el suministro de energía, combustible, alimentos y suministros médicos. En ese marco, Trump catalogó al país caribeño como una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional de su país.
Frente a esta coyuntura, el jefe de Estado colombiano —quien cerrará su agenda oficial este sábado previo al traspaso de mando de la próxima semana— insistió en la necesidad de sustituir las medidas de presión por un acercamiento diplomático. Petro sostuvo que resulta urgente convertir el escenario de peligro que se cierne sobre el Caribe en una mesa de negociación y enfatizó que ha llegado el momento de restablecer las conversaciones entre ambas naciones.


