Nunca se enviaron tan pocas misivas a nivel global, pero las plataformas digitales comenzaron a registrar un fenómeno paradójico: el auge de los clubs de correspondencia. Esta corriente surgió como una respuesta directa al agotamiento que genera el hábito de vivir con el teléfono móvil en la mano, impulsando un interés creciente por objetos analógicos como vinilos, cámaras de carrete y papelería artesanal. Para los usuarios más jóvenes, las cartas en papel representaron un romanticismo desconocido, mientras que para las generaciones adultas significaron el retorno a una comunicación pausada e íntima.
Proyectos como Happy Mail, Epistoleando o La Cartota reunieron a cientos de suscriptores internacionales que pagan una cuota mensual por recibir cartas escritas a mano, acompañadas de ilustraciones, pegatinas y pequeños detalles hechos a medida.
¿Volverán las cartas también a Paraguay?
Ante el creciente interés de los jóvenes por la papelería creativa y el intercambio epistolar promovido en redes sociales, la Dirección Nacional de Correos del Paraguay (Dinacopa) recordó que cuenta con el servicio convencional para el envío de cartas y correspondencias desde G. 2200, invitando a la ciudadanía a retomar la tradición de enviar escritos a familiares y amigos.


