El Papa León XIV viajó este lunes a la Abadía de Montecassino, uno de los monasterios más antiguos y grandes del mundo, para encomendar a San Benito su súplica por la paz en las regiones marcadas por la guerra y el conflicto. El Pontífice recorrió los 130 kilómetros que separan Castel Gandolfo, donde se encuentra descansando, hasta el monasterio ubicado en la cima de la montaña de Cassino.
Según informó la Sala de Prensa de la Santa Sede, el Papa rezó ante la tumba de San Benito, fundador de la Orden Benedictina y patrono de Europa, y luego compartió el almuerzo con la comunidad monástica antes de regresar a Castel Gandolfo, donde permanecerá hasta el 27 de julio.
El monasterio fue fundado por San Benito en el año 529 y es considerado el más grande del mundo en dimensiones, además de ser el segundo más antiguo de Italia.
La visita se da en el contexto de la preparación del jubileo de 2029, cuando la Familia Beneditina celebrará los 1500 años de la fundación de la abadía. La peregrinación jubilar recorrerá los “Lugares de Esperanza” vinculados al santo: Núrsia (2026), Roma (2027), Subiaco (2028) y finalmente Montecassino (2029), donde San Benito escribió su famosa Regla y falleció.


