Nairobi (EFE). En un país conmocionado profundamente por el luto y la indignación ciudadana, el Gobierno de Uganda ha decretado la suspensión absoluta y con “efecto inmediato” de todos los viajes de estudio y las excursiones escolares en el territorio nacional. La drástica medida, anunciada formalmente en las últimas horas y que rige a partir de la publicación de este domingo 19 de julio, responde de manera directa al devastador accidente de tránsito ocurrido a fines de esta semana, en el cual perdieron la vida 24 personas, entre ellas alumnos menores de edad y un adulto que los acompañaba en la fatídica ruta.
Una medida drástica ante el profundo dolor
El ministro de Educación y Deportes, John Muyingo, fue el encargado de comunicar esta tajante decisión gubernamental a través de sus canales oficiales. “El Gobierno ha suspendido con efecto inmediato todos los viajes y excursiones escolares por carretera mientras fortalecemos la seguridad de los estudiantes”, precisó con rotundidad el alto funcionario a última hora del viernes, mediante una declaración de emergencia difundida en su perfil oficial de la red social X (antes Twitter).
Fuentes oficiales del gobierno confirmaron que la cartera educativa actuó tras una extensa reunión interministerial de carácter urgente, convocada apenas se terminaron de confirmar las dolorosas cifras de víctimas fatales y heridos.
Los escalofriantes detalles del recorrido
“El Ministerio de Educación y Deportes está profundamente apesadumbrado por los recientes accidentes de tránsito que involucraron a estudiantes en viajes de estudio y excursiones. Extendemos nuestras más sentidas condolencias a las familias que perdieron a sus seres queridos”, expresó la institución rectora mediante un sentido comunicado de prensa, en un intento desesperado de acompañar a la golpeada población civil en estas horas sumamente sombrías.
El reporte técnico inicial indica que la pesadilla se desató el pasado jueves alrededor de las 20:00 hora local (17:00 GMT). El vehículo destrozado era un gigantesco autobús marca Isuzu que pertenecía de forma exclusiva a la Escuela de Primaria King David, un reconocido centro educativo situado en la división de Makindye, dentro de los límites de Kampala, capital de la región centro-sur del país.
La tragedia nocturna se desencadenó cuando el conductor del transporte escolar perdió el control absoluto de la máquina. El pesado ómnibus chocó a máxima velocidad contra una imponente roca y volcó sobre el asfalto. Además de los veintitrés niños fallecidos, la única víctima adulta resultó ser Tadeo Ssekade, fundador y máximo director del colegio. Tres adultos y varios menores resultaron gravemente heridos. Los restos mortales de los fallecidos fueron derivados a Kapchorwa a la espera de las autopsias obligatorias, mientras la Policía investiga meticulosamente “la causa exacta del siniestro”.
El trasfondo de una inseguridad vial crónica
Los accidentes de tráfico masivos se han convertido en una epidemia de letalidad constante en Uganda, propiciados históricamente por infraestructuras deficientes, la falta de iluminación, el exceso de velocidad y el nulo mantenimiento de los vehículos. El último informe anual consolidado por la Dirección de Policía de Tránsito de Uganda aporta números que verdaderamente espantan: durante todo el año 2025 se llegaron a registrar 5.383 víctimas mortales en las desgastadas carreteras de la nación africana.
Este dantesco panorama estructural, que representa un promedio estadístico innegable de quince personas fallecidas cada día en diversos siniestros viales territoriales, exhibe un alarmante incremento si se lo compara directamente con los registros precedentes. A lo largo del año 2024 se habían contabilizado oficialmente 5.144 muertes viales, lo que marcaba entonces un estrecho margen de entre trece y catorce decesos diarios.


