Las declaraciones del mandatario se produjeron después de que las pericias conocidas hasta el momento no confirmaran la presencia de cocaína en la madera retenida en Chile y Brasil. Las primeras pruebas, que habían generado sospechas sobre los cargamentos bolivianos, fueron posteriormente calificadas como falsos positivos por autoridades del Ministerio Público.
“El daño que se ha hecho es muy grande, pero lo que más me duele es que algunos aprovecharon políticamente, creyendo que le hacían daño al Gobierno, cuando en realidad le hacían daño a empresarios que llevan 20 o 30 años ganando mercados”, afirmó Paz.
El jefe de Estado sostuvo que el caso debe llevar a una reflexión interna sobre la forma en que se manejan públicamente investigaciones todavía abiertas y cuyos resultados científicos no son concluyentes. Señaló que las disputas políticas no pueden anteponerse a la defensa de sectores productivos que generan empleo, divisas y presencia comercial para Bolivia.
“No todo es político en la vida y tenemos que generar un respaldo conjunto a este sector”, manifestó el Presidente, al remarcar que las empresas forestales afectadas tardaron décadas en construir relaciones con compradores internacionales.
Según representantes empresariales y municipales, la difusión de las acusaciones provocó la paralización de exportaciones, mayores controles en las fronteras, inspecciones del 100% de los cargamentos y demoras en puertos internacionales. Algunas navieras también dejaron de recibir temporalmente madera procedente de Bolivia.
Paz aseguró que su Gobierno mantuvo reuniones con representantes de las empresas afectadas y que se preparan acciones destinadas a recuperar la imagen de la madera boliviana en los mercados internacionales. La prioridad, dijo, será brindar respaldo al sector y facilitar que las exportaciones vuelvan a realizarse sin las restricciones originadas por las sospechas de narcotráfico.
El mandatario descartó, sin embargo, que la respuesta boliviana deba convertirse en una confrontación diplomática con Chile o Brasil. Explicó que ambos países son socios comerciales importantes y que el esclarecimiento de lo ocurrido debe producirse mediante la cooperación institucional.
“No hay que ser ni antibrasileños ni antichilenos. Hay que buscar la verdad porque son aliados comerciales para el futuro de Bolivia”, sostuvo.
El Gobierno boliviano informó que las investigaciones realizadas junto con autoridades de Brasil y Chile comenzaron a descartar la existencia de sustancias controladas en los cargamentos observados. En Brasil, las pruebas químicas efectuadas por la Policía Federal dieron resultado negativo, mientras que en Bolivia las muestras analizadas produjeron resultados inconcluyentes o falsos positivos.
El fiscal general del Estado, Róger Mariaca, afirmó que las pericias efectuadas hasta ahora no determinaron el tráfico de sustancias controladas en la madera. También aseguró que el Ministerio Público actuará con responsabilidad para no destruir, a partir de indicios no confirmados, el trabajo construido durante décadas por los empresarios forestales.
La investigación, no obstante, continúa abierta. La Fiscalía boliviana solicitó a Chile el envío de muestras de la madera retenida en Arica para realizar una contrapericia y comparar esos elementos con los recogidos durante los allanamientos efectuados en Santa Cruz y otras regiones del país.
Paz insistió en que corresponde esperar los resultados científicos y evitar que una causa todavía en investigación sea utilizada como instrumento de confrontación política. Según el mandatario, atacar a las empresas bajo la idea de perjudicar al Gobierno termina afectando a trabajadores, transportistas, aserraderos, municipios productores y familias que dependen directamente de las exportaciones.
El sector forestal ha advertido que la controversia dañó la confianza de compradores internacionales. Los exportadores tradicionales lograron conservar parte de sus vínculos comerciales, pero enfrentaron retrasos y dificultades para entregar productos que quedaron detenidos en fronteras y puertos.
Municipios como Concepción, donde entre el 60% y el 70% de la economía depende de la actividad forestal, señalaron que la paralización golpeó a decenas de aserraderos y a cientos de trabajadores. Las autoridades locales pidieron que las exportaciones vuelvan a la normalidad para preservar el sustento de las familias.
Para el Presidente, el desafío inmediato consiste en reconstruir la credibilidad del sector, respaldar a las empresas afectadas y fortalecer los mecanismos de control para impedir que nuevas pruebas preliminares provoquen consecuencias semejantes.
Paz afirmó que se tomarán las acciones correspondientes, pero reiteró que la defensa de Bolivia debe realizarse sin romper las relaciones comerciales con los países vecinos. El objetivo, sostuvo, es establecer la verdad, reparar el daño provocado y reposicionar a la madera boliviana como un producto confiable en los mercados internacionales.


