México (AFP). El Gobierno de México anunció ayer martes que investiga si Estados Unidos incurrió en una violación a su soberanía nacional durante el operativo que culminó con la captura del líder criminal Ismael “El Mayo” Zambada. La detención, ocurrida en julio del 2024, sigue generando tensiones diplomáticas. La controversia se reavivó tras la difusión de un reportaje periodístico en el cual el avión utilizado para trasladar al veterano capo desde territorio mexicano hacia Estados Unidos fue exhibido como parte de una operación encubierta del Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Durante su conferencia de prensa, la presidenta Claudia Sheinbaum fue contundente respecto a este caso. “De participar una de las agencias de Estados Unidos en este operativo estaría violando tratados internacionales y la Constitución” mexicana, advirtió la mandataria. Estas declaraciones subrayan la grave preocupación ante la presunta intervención no autorizada de fuerzas extranjeras operando dentro de sus fronteras. La embajada estadounidense en México informó previamente en el 2024 que ninguna de sus agencias participó en el despliegue en territorio nacional. No obstante, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, cuestionó abiertamente esta narrativa señalando: “Las versiones son contradictorias. Alguien mintió”, lo que añade una inmensa fricción a la relación bilateral.
El arresto de Zambada se dio de forma inusual. Fue aprehendido en Estados Unidos junto a Joaquín Guzmán López, hijo de su antiguo socio Joaquín “El Chapo” Guzmán. Tras la captura, “El Mayo” denunció haber sido secuestrado por Guzmán López. En diciembre, al declararse culpable, el hijo de “El Chapo” reconoció haber engañado a Zambada para trasladarlo y lograr mayor indulgencia de Washington.
Esta traición no solo destapó un gran engaño, sino que desató una violenta fractura en el Cartel de Sinaloa. La sangrienta guerra intestina iniciada tras este suceso ya acumula más de 1.200 muertos en la nación.


