La carrera por la vida no se detiene en el estado venezolano de La Guaira, la zona más afectada por los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte del país el pasado 24 de junio. Este viernes, un contingente de rescatistas internacionales desplegó drones equipados con tecnología térmica y perros rastreadores para intentar localizar y extraer a Fabio, un niño de 9 años que permanece atrapado bajo los restos de un edificio de 12 pisos en la localidad costera de Caraballeda.
Para la familia del menor, las últimas jornadas han estado marcadas por la angustia y la fe. La abuela de Fabio relató que inicialmente estuvieron escarbando solos entre los escombros hasta que los equipos de emergencia llegaron al sitio el domingo. La esperanza de un milagro cobró fuerza cuando el niño respondió a los llamados de sus allegados con un silbido y, más recientemente, tanto los familiares como las brigadas de socorro informaron haber escuchado ruidos similares a golpes provenientes del fondo de la mole de concreto.
Las labores de salvamento avanzan de manera milimétrica debido al grave deterioro de la estructura, la cual debe ser asegurada minuciosamente por las autoridades para evitar nuevos colapsos. Los rescatistas estiman que el menor se encuentra a unos seis metros de distancia, pero el proceso de estabilización del terreno es complejo y podría demorarse considerablemente. En el exigente operativo participan de forma conjunta especialistas de El Salvador, Argentina y España, coordinados con personal de Protección Civil local.
El drama humano en la zona cero se intensifica ante la sospecha de los efectivos militares de que el niño podría estar atrapado junto al cuerpo sin vida de su madre. Asimismo, las brigadas de auxilio que operan en el lugar presumen que en ese mismo sector del edificio derrumbado podría haber al menos otras seis personas confinadas, lo que incrementa la urgencia de las maniobras de perforación y remoción segura de escombros.
A pesar de que las probabilidades de supervivencia disminuyen drásticamente con el paso de las horas, el ánimo de las brigadas internacionales se mantiene firme gracias al exitoso rescate del vigilante Hernán Gil, quien fue extraído con vida el jueves tras pasar ocho días sepultado en una zona cercana. Mientras tanto, las cifras oficiales de la catástrofe continúan en ascenso, registrándose hasta el momento al menos 2.595 fallecidos y más de 12.400 heridos en toda la región afectada por el doble sismo.


