El legendario vocalista Carlos Alberto Solari falleció en horas de esta madrugada en su residencia de la localidad bonaerense de Ituzaingó. El místico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tenía 77 años de edad. Su fallecimiento conmociona profundamente a toda la cultura popular de la región sudamericana.
El entorno familiar confirmó el deceso tras el agravamiento de su condición médica general. El cantante padecía la enfermedad de Parkinson desde hacía más de una década. Esa patología neurológica lo obligó a retirarse definitivamente de las presentaciones presenciales masivas. Efectivos de la Unidad Funcional de Instrucción 2 de Ituzaingó acudieron al domicilio para constatar el fallecimiento de oficio.
El génesis platense y el rito popular
El vocalista nació en la ciudad de Paraná, Entre Rios, Argentina el 17 de enero de 1949. Su construcción artística definitiva ocurrió en los callejones culturales de la ciudad de La Plata. Junto al guitarrista Skay Beilinson fundó la agrupación que cambiaría el rumbo del rock en español. La banda aplicó un modelo estricto de autogestión económica rechazando los contratos de las multinacionales discográficas.
Los conciertos musicales se transformaron de forma paulatina en verdaderos fenómenos de identidad colectiva. Aquellas concentraciones periódicas eran bautizadas como las misas ricoteras por la fidelidad de sus seguidores. La disolución de la mítica banda ocurrió en el año 2001 en medio de fuertes tensiones internas. El cantante continuó su camino en solitario fundando la banda Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
El retiro de las tablas y el impacto cultural
Su última presentación física sobre un escenario tuvo lugar en la localidad de Olavarría en el año 2017. Ese evento masivo congregó a más de 300.000 personas en una jornada marcada por trágicos incidentes viciosos. El avance de sus problemas de salud aceleró su reclusión deliberada en su propio estudio de grabación. En el año 2020 utilizó tecnología de vanguardia para proyectar su holograma durante un recital virtual.
Los últimos años de su vida estuvieron dedicados a la producción de material discográfico inédito y a la literatura. En febrero de este año sufrió una internación de urgencia en el Sanatorio Otamendi para realizar controles complejos. Sus voceros oficiales desmintieron en su momento las versiones maliciosas sobre un cuadro de accidente cerebrovascular. La muerte del artista cierra de forma definitiva una de las eras más ricas del arte independiente contemporáneo.
El reconocimiento de la academia nacional argentina
Su última declaración pública ocurrió en el mes de enero mediante la difusión de un archivo de audio pregrabado. Las autoridades de la Universidad de Buenos Aires le otorgaron la máxima distinción de Doctor Honoris Causa. Este reconocimiento académico formal destacó su influencia cultural incalculable en la sociedad argentina. El rectorado condecoró su postura ética inquebrantable frente a los circuitos comerciales tradicionales.
Los especialistas musicales coinciden en que su legado arquitectónico musical es completamente inalcanzable para las nuevas generaciones. Los restos del compositor recibirán una despedida íntima por expreso pedido de sus familiares cercanos. Miles de fanáticos manifiestan su dolor en las redes digitales rememorando las estrofas de sus himnos populares. La mesa de redacción mantendrá el seguimiento informativo ante cualquier novedad de carácter oficial en Buenos Aires.


