La representante de la Organización Mundial de la Salud en la República Democrática del Congo, Anne Ancia, señaló que existe expectativa de contar con una vacuna en aproximadamente dos meses, aunque indicó que se busca acelerar el proceso. Explicó que actualmente se estudian dos moléculas junto con instituciones internacionales, entre ellas la Universidad de Oxford.
Ancia aclaró que la vacuna previamente aprobada por la OMS contra el ébola fue diseñada para la variante Zaire, responsable del brote registrado en 2019, y que no tiene eficacia frente a la variante Bundibugyo detectada en la emergencia actual.
La funcionaria explicó además que durante los primeros días del brote hubo dificultades para confirmar los casos porque los laboratorios de la región solo estaban preparados para identificar la variante Zaire. Esta situación provocó que algunos pacientes fueran diagnosticados inicialmente con malaria.
Sobre el comportamiento de la enfermedad, la representante de la OMS indicó que la tasa de mortalidad parece menor en comparación con brotes anteriores registrados en Uganda, donde fallecieron entre el 40 y el 50 por ciento de las personas contagiadas.
La OMS también advirtió sobre factores culturales que favorecen la propagación del virus. Ancia mencionó que los rituales funerarios representan una fuente importante de contagio. Citó el caso de una de las primeras víctimas registradas en Bunia, cuyo cuerpo fue trasladado de un ataúd a otro por decisión de la familia, aumentando el riesgo de exposición al virus.
Por su parte, la representante de la Federación Internacional de la Cruz Roja, Laura Archer, indicó que ya se están enviando equipamientos especiales para garantizar entierros más seguros y dignos en las comunidades afectadas.
La Organización Mundial de la Salud declaró el pasado 17 de mayo la emergencia internacional por el brote de ébola, luego de que las autoridades congolesas oficializaran la situación sanitaria dos días antes.
La respuesta humanitaria enfrenta además dificultades por la presencia de grupos armados en las zonas afectadas y por el desplazamiento de más de dos millones de personas dentro del país, según alertó la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados.
A este escenario se suman los recortes globales en ayuda humanitaria. Naciones Unidas informó que hasta el momento solo recibió una tercera parte de los 1.400 millones de dólares solicitados para responder a las emergencias sanitarias en la República Democrática del Congo durante este año.


