[Agencias] El tránsito de buques cisterna a través del Estrecho de Ormuz ha comenzado a normalizarse en la última hora, luego de que las fuerzas navales Iraníes pusieran fin a los ejercicios militares que mantenían bloqueado el flujo comercial.
Informes de seguimiento satelital confirman que el cuello de botella formado en las adyacencias del estrecho se está disipando, permitiendo el paso de las embarcaciones cargadas con crudo hacia sus destinos internacionales.
Esta apertura representa un alivio inmediato para la seguridad energética global, considerando que por este punto circula el 20% de la oferta mundial de hidrocarburos.
Descompresión en los precios del crudo y estabilidad logística
La confirmación de la apertura total del paso marítimo generó una corrección a la baja en la volatilidad de los precios del barril de Brent.
Las empresas navieras, que habían emitido alertas de riesgo para sus flotas, han retomado sus itinerarios estándar, aunque se mantiene un estado de vigilancia moderada.
Para las economías dependientes de la importación de combustibles, como el caso de Paraguay, la reactivación de este corredor es vital para evitar sobrecostos en los fletes y mantener la estabilidad en los precios de los derivados del petróleo en el mercado interno.
Vigilancia técnica permanente en el Golfo Pérsico
A pesar de la reapertura, la comunidad internacional mantiene activos sus protocolos de monitoreo en la zona. La profundidad técnica del conflicto sugiere que, si bien el tránsito es libre en este momento, la presencia de activos militares en las costas de Irán y Omán sigue siendo elevada.
Expertos en geopolítica energética advierten que la normalización del tráfico en el Estrecho de Ormuz es un respiro necesario, pero no definitivo, en un escenario donde cualquier movimiento de tropas en un radio de 33 kilómetros puede alterar nuevamente el equilibrio del comercio exterior global.


