La calma y el bienestar en espacios verdes, como jardines, plazas o patios, se relacionan principalmente con el contacto directo con la naturaleza, que favorece a la relajación y ayuda a reducir el estrés. Según explica la psicóloga Noelia Castillo, estos espacios actúan como reguladores emocionales naturales gracias al contacto directo con elementos vivos, como plantas, flores y árboles.
La interacción con plantas y espacios verdes promueve emociones positivas como serenidad, alegría, tranquilidad y bienestar general. En el ámbito de la psicología, el jardín ofrece un espacio de pausa que facilita la autorregulación emocional y la conexión con el presente, mejorando el estado de ánimo, el equilibrio interno, la atención y la claridad mental.
Estudios diversos confirman que los espacios verdes contribuyen a disminuir la irritabilidad, la fatiga emocional, los niveles de estrés y ansiedad, favoreciendo así el bienestar psicológico. Esto se debe a que estos entornos estimulan el sistema nervioso parasimpático, responsable de la relajación, lo que reduce la hiperactivación cerebral relacionada con el estrés y favorece una respuesta más calmada y adaptativa.
En cuanto al tipo de jardín, los exteriores ofrecen una estimulación sensorial más completa gracias a la luz natural, los sonidos y el movimiento, potenciando los efectos reguladores a nivel neuropsicológico. Los jardines interiores también son beneficiosos, especialmente en contextos urbanos o laborales, para reducir el estrés y mejorar el estado emocional.
Un diseño equilibrado, con colores suaves, formas orgánicas y espacios abiertos, genera sensación de orden, seguridad y armonía, invitando al descanso visual y al bienestar emocional.
Además, Noelia Castillo mencionó que el jardín es un entorno ideal para practicar técnicas de relajación, como la respiración consciente, la meditación guiada, ejercicios de atención plena, estiramientos suaves o simplemente sentarse en silencio, observar el entorno y disfrutar de una bebida como el mate o el tereré.
Estas prácticas, realizadas en un entorno natural, facilitan una relajación profunda y una conexión integral entre cuerpo y mente. Bastan unos minutos al día o a la semana al aire libre, en una plaza o en el patio, para despejar la mente, reducir el estrés y recargar energías de forma simple y accesible.



