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Hielo en el rostro, ¿tendencia viral o práctica riesgosa para la salud facial?

La aplicación de hielo en la cara se populariza en redes sociales por sus efectos inmediatos, pero la especialista en cuidado facial, Raquel López, a…

| Por La Tribuna
La especialista recomendó tener cuidado al implementar esta técnica en la rutina.

La aplicación de hielo en la cara se populariza en redes sociales por sus efectos inmediatos, pero la especialista en cuidado facial, Raquel López, advirtió que su uso incorrecto puede provocar daños cutáneos. Explicó cuales son los beneficios, los riesgos y cómo aplicarlo de forma segura.

La aplicación de hielo en el rostro se instaló como una de las rutinas de belleza más replicadas en plataformas digitales, impulsada por promesas de piel luminosa, firme y desinflamada en pocos minutos. Sin embargo, no todo lo que circula en internet resulta inocuo. Raquel López, especialista en cuidado facial, advirtió que esta práctica requiere precaución y conocimiento previo.

El frío genera beneficios visibles a corto plazo, como la reducción de la hinchazón y una sensación inmediata de frescura, producto de una vasoconstricción temporal que hace que la piel luzca más descansada. No obstante, López señaló que estos efectos son momentáneos y que el uso inadecuado del hielo puede provocar consecuencias negativas.

Aplicarlo de forma directa o durante períodos prolongados puede causar quemaduras por frío, microlesiones y daño celular. Además, dejar el hielo fijo en una zona altera la circulación sanguínea y afecta el equilibrio natural de la piel. Según explicó la especialista, esta práctica debilita la barrera cutánea, favoreciendo irritaciones, sensibilidad, sequedad y pérdida de hidratación.

En pieles sensibles o con afecciones como rosácea, eczema o capilares frágiles, el frío puede agravar los síntomas. Por ello, López recomendó que, en caso de optar por esta técnica, se utilice hielo limpio, conservado exclusivamente para el cuidado facial, envuelto siempre en un paño suave y aplicado con movimientos constantes y suaves.

La aplicación no debe superar los cinco minutos en total y debe realizarse sobre la piel limpia, sin dejar el hielo quieto en ningún punto. Al finalizar, es clave continuar con la rutina habitual de hidratación.

El frío puede funcionar como un recurso ocasional para refrescar y desinflamar el rostro, pero no reemplaza una rutina de cuidado adecuada ni tratamientos dermatológicos específicos. Cuidar la piel implica informarse y actuar con criterio, entendiendo que el rostro no es un espacio para experimentar sin límites, sino una parte central del bienestar y la salud personal.

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