Sociedad

Cómo funciona y qué factores influyen en la eliminación de tatuajes con láser

Eliminar un tatuaje con láser es un procedimiento progresivo que depende de múltiples factores, entre ellos la profundidad del pigmento, el tipo de tinta, la zona del cuerpo y el color de piel.

| Por La Tribuna
No todos los tatuajes reaccionan de la misma manera, según el profesional.

Según detalló, es habitual que algunas partes del diseño desaparezcan por completo mientras otras persisten más tiempo. Los puntos que tardan en borrarse suelen coincidir con zonas donde la aguja penetró con mayor profundidad al momento de tatuar. “Cuando la mano del tatuador fue más profunda, el pigmento queda en capas más internas y el cuerpo tarda más en eliminarlo”, señaló.

La primera sesión cumple un rol clave en todo el proceso, es la que inicia la fragmentación del pigmento y activa el mecanismo natural del organismo para eliminarlo. A partir de ese momento, el cuerpo comienza a drenar las partículas de tinta, de manera similar a cómo reabsorbe un hematoma. Por este motivo, Magalhaes remarcó la importancia de realizar la primera sesión lo antes posible, ya que el tiempo también juega a favor del borrado.

Las sesiones suelen espaciarse entre 80 y 90 días, dependiendo de la zona tratada; este intervalo permite acelerar el proceso sin dañar la piel. En algunos casos, personas que realizan solo una sesión y regresan más de un año después encuentran el tatuaje prácticamente borrado, especialmente cuando se trata de diseños pequeños y bien ejecutados.

El tipo de piel es otro factor determinante, ya que en las más claras el tratamiento se realiza con potencias más suaves, mientras que en morenas u oscuras se requiere mayor energía para alcanzar el pigmento sin comprometer la superficie cutánea. También influye la zona del cuerpo: áreas con mayor irrigación sanguínea, como el cuello, suelen responder mejor, mientras que zonas con menor drenaje requieren más tiempo.

En cuanto a los colores, el negro es el más sencillo de eliminar, otros tonos, como el rojo y el celeste, presentan mayor dificultad y dependen tanto del tipo de pigmento como del equipo utilizado. Existen tintas que no todos los láseres logran reconocer, lo que explica por qué algunas personas llegan a nuevas consultas con colores que no pudieron eliminarse en tratamientos anteriores.

Magalhaes advirtió que los riesgos aparecen cuando el procedimiento no se realiza con equipos adecuados o por personas sin formación; un manejo incorrecto puede provocar lesiones, manchas o daños en la piel. Por eso insiste en la importancia de conocer el tipo de piel y adaptar el tratamiento de forma personalizada.

En relación con la cobertura de tatuajes, explicó que cubrir directamente un diseño oscuro con más tinta negra no es la opción más recomendable. “El resultado suele ser una mancha oscura visible a distancia”, indicó. El procedimiento correcto consiste en realizar una o dos sesiones de láser para aclarar el tatuaje y, luego, aplicar un nuevo diseño, que se integre mejor con la piel y permita el uso de colores sin que el tatuaje anterior se trasluzca.

El láser, aclaró, sigue siendo el único método confiable para la eliminación de tatuajes. Cremas, inyecciones u otras técnicas alternativas no cuentan con respaldo ni resultados consistentes. Aunque el proceso puede requerir varias sesiones, el especialista sostuvo que todos los tatuajes pueden eliminarse por completo, ya sea en menos o más tiempo, siempre que el tratamiento sea adecuado y realizado por un profesional capacitado.

También te puede interesar

Últimas noticias