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Arpista compatriota en Alemania convierte el desarraigo en canción

Hace 14 años, Alberto Sánchez tomó la decisión de emigrar en busca de nuevas oportunidades personales y artísticas. Hoy reside en Hamburgo, Alemania,…

| Por La Tribuna
Alberto Sánchez se encuentra fuera del país hace 14 años y su proyecto musical está profundamente ligado a la cultura paraguaya.

Hace 14 años, Alberto Sánchez tomó la decisión de emigrar en busca de nuevas oportunidades personales y artísticas. Hoy reside en Hamburgo, Alemania, desde donde desarrolla su proyecto musical con una identidad profundamente ligada a su tierra de origen.

La elección de dejar el país, explicó, estuvo motivada por la necesidad de construir un futuro sólido para su familia y de abrir nuevos caminos en su carrera.

El arpista paraguayo, Alberto Sánchez, comentó que su formación artística, lejos de diluirse con la distancia, se fortaleció. Explicó que su manera de tocar, componer y sentir la música nace directamente de Paraguay. “Las melodías, los ritmos y las historias que escuché desde niño siguen presentes en cada creación y se convirtió en una marca identitaria que atraviesa todo mi repertorio”, resaltó.

Insertarse en la escena musical alemana no estuvo exento de desafíos, comenzar de cero, adaptarse a otro idioma, a una cultura distinta y a nuevas formas de entender la música fue un proceso exigente. Con el tiempo, sin embargo, comprendió que esa diferencia podía transformarse en una fortaleza y en un valor distintivo dentro de un mercado diverso y abierto a lo auténtico.

Sánchez dijo que el desarraigo ocupa un lugar central en su obra, la nostalgia, la añoranza y el sentimiento de lejanía aparecen como motores creativos. Muchas de sus canciones nacen de esa ausencia y del amor persistente por el país, una emoción que se vuelve compartida cuando se presenta ante comunidades de paraguayos en el exterior.

En ese sentido, mencionó que el vínculo con la colectividad migrante es cercano y emotivo. “La música cumple allí un rol fundamental, ya que determinadas melodías, canciones o palabras en guaraní reactivan recuerdos y generan un fuerte sentido de pertenencia. Para muchos, esos momentos musicales funcionan como un regreso simbólico a casa”, destacó.

Desde Europa, percibe que la música paraguaya es valorada con curiosidad y respeto. Instrumentos como el arpa y géneros tradicionales despiertan interés y admiración, lo que refuerza su conciencia sobre el peso cultural que representa cada vez que sube a un escenario. En sus composiciones siguen presentes la polca y la guarania, a las que suma elementos de fusión sin perder la raíz.

Crear desde la distancia, afirmó, le permitió componer con más reflexión y memoria. Cada sonido adquiere un significado mayor y cada historia se vuelve más intensa. Representar a Paraguay en escenarios internacionales es, para él, un orgullo y una responsabilidad, una forma de tender puentes entre sus raíces y el mundo.

Aunque el deseo de volver siempre está latente, hoy imagina su proyecto artístico creciendo desde afuera, integrando aprendizajes de otras culturas musicales sin renunciar a su identidad. A otros artistas que sueñan con proyectarse fuera del país, les deja un mensaje claro: animarse, confiar y no olvidar nunca de dónde vienen, porque en las raíces está la verdadera fortaleza.

Su proyecto musical está profundamente ligado a la cultura paraguaya.
Sus canciones nacen de esa ausencia y del amor persistente por el país.

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