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Entre el estrés y la salud: ¿por qué se cae el cabello?

La caída del cabello es una consulta cada vez más frecuente en hombres y mujeres. Si bien perder pelo a diario forma parte del ciclo natural, existen…

| Por La Tribuna

La caída del cabello es una consulta cada vez más frecuente en hombres y mujeres. Si bien perder pelo a diario forma parte del ciclo natural, existen señales que advierten cuándo el proceso deja de ser normal y requiere atención médica. La dermatóloga Azucena Lezcano, especialista en tricología, explica por qué ocurre, qué factores influyen y cuándo es clave acudir a un profesional.

Perder entre 50 y 100 cabellos por día se considera un proceso fisiológico normal. Sin embargo, la Dra. Azucena Lezcano, señaló que la caída se vuelve patológica cuando el desprendimiento es brusco o sostenido por más de tres meses, se percibe una disminución visible de la densidad, el cabello se afina progresivamente o aparecen zonas alopécicas definidas. También advirtió que la presencia de síntomas como picazón, dolor, ardor o descamación en el cuero cabelludo no debe pasarse por alto.

Según explicó la especialista, las causas varían según el sexo y el contexto de cada persona. En las mujeres, son frecuentes el efluvio telógeno asociado al estrés, el posparto, cirugías o infecciones, así como la alopecia androgenética femenina, los déficits nutricionales y las alteraciones hormonales, especialmente tiroideas o vinculadas al síndrome de ovario poliquístico. En los hombres, la alopecia androgenética masculina continúa siendo la causa más común, aunque también se observan casos de efluvio telógeno, alopecia areata y enfermedades inflamatorias del cuero cabelludo.

El estrés físico y emocional cumple un rol determinante en muchos cuadros de caída capilar. La experta indicó que situaciones de alta carga emocional pueden provocar una entrada masiva de los folículos en fase de reposo, generando una caída que suele manifestarse entre dos y tres meses después del evento desencadenante. A este proceso se suman cambios hormonales y deficiencias nutricionales, como la falta de hierro, zinc, vitamina D, proteínas o vitamina B12, aunque aclaró que la suplementación sin diagnóstico no siempre resulta beneficiosa.

También señaló que existen épocas del año, especialmente primavera y otoño, en las que se observa un aumento estacional de la caída, generalmente autolimitado. No obstante, recomendó consultar de inmediato ante signos de alarma como pérdida rápida e intensa, placas sin cabello, dolor, descamación, pústulas o caída en cejas, pestañas y vello corporal.

¿Existen tratamientos? 

Respecto a los tratamientos disponibles, explicó que estos dependen siempre de la causa e incluyen opciones como minoxidil, antiandrógenos, corticoides tópicos o infiltrados, además del abordaje específico del factor desencadenante. Subrayó que no existe un tratamiento único que funcione para todos los casos. En cuanto al uso de productos caseros o comerciales sin indicación médica, advirtió que pueden generar dermatitis de contacto, irritación crónica y retrasar el diagnóstico correcto.

Finalmente, la Dra. desmitifica creencias frecuentes al señalar que lavarse el cabello no provoca caída, que no todas las alopecias son irreversibles y que el daño por planchas, secadores o tintes afecta al tallo del pelo, generando fragilidad y rotura, pero no necesariamente alopecia definitiva. Destacó que una alimentación equilibrada, el manejo del estrés, el cuidado adecuado del cabello y, sobre todo, el diagnóstico precoz siguen siendo las claves para preservar la salud capilar a largo plazo.

Dra. Azucena Lezcano, especialista endermatología y diplomada en tricología.

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