De Ciudad del Este para todo el Paraguay: la campaña de recolección de materiales escolares ya cuenta con puntos de acopio en Asunción y voluntarios en todo el territorio. Nicolás Domecq invita a la ciudadanía a dar una segunda oportunidad al papel y sumarse a una marea solidaria antes del inicio del ciclo lectivo.
En Ciudad del Este, donde el ritmo del comercio no se detiene, ha nacido una semilla de cambio que ya germinó en todo el país. Nicolás Domecq, un ingeniero ambiental con una visión tan clara como su compromiso, ha logrado transformar lo que muchos consideran "basura" en la llave que abrirá las puertas de las aulas para cientos de niños. Bajo el lema “Hagamos algo útil”, esta campaña no solo recupera papel; está reciclando esperanza.
La historia comenzó con una imagen cotidiana: cuadernos olvidados en estanterías, libros que ya cumplieron su ciclo y montañas de hojas que suelen terminar en el vertedero al finalizar cada año lectivo. Inspirado por iniciativas que marcaron huella y con el rigor técnico de su profesión, Nicolás decidió que este 2026 sería diferente. "Pasa en la casa de todos", reflexiona con sencillez, "sobran los cuadernos y se quedan ahí". Pero lo que empezó como una idea pequeña, pensada para movilizar a un par de personas cada fin de semana, se convirtió en una marea de solidaridad que ha superado cualquier expectativa inicial.
El proceso de clasificación técnica
El proceso detrás de la campaña es un testimonio de lo que Nicolás denomina un "trabajo de hormiga". No se trata solo de recolectar, sino de transformar el sentido de la materia prima. Cada cuaderno recibido pasa por un proceso de clasificación donde nada se desperdicia. Hojas usadas, tapas, libros de texto, revistas, diarios y hasta papeles impresos son bienvenidos. La única regla es que el material sea puro papel o cartón, sin plásticos adheridos.
La logística es un trabajo comunitario: lo recolectado se clasifica y se entrega a una empresa recicladora que compra estos materiales directamente. Aquí es donde ocurre la verdadera magia transformadora: el capital obtenido de esa venta no se guarda, sino que se reinvierte íntegramente en la compra de útiles escolares nuevos, insumos e indumentaria. A través de la Codeni, estos materiales llegarán a las manos de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, garantizando que la falta de un lápiz o un cuaderno no sea nunca más un impedimento para soñar con un futuro mejor.
Respuesta ciudadana y red nacional
"Nunca jamás de los jamases esperé esta respuesta", confiesa Nicolás con una emoción que se siente en cada palabra. Lo que inició en el kilómetro 8 de Ciudad del Este, con el apoyo incondicional de su familia rápidamente llamó la atención de personas en el Chaco, Encarnación y Pilar. El país entero quiso sumarse. En Asunción, la red se extendió gracias a alianzas estratégicas con comercios, que habilitaron sus tiendas como puntos de acopio, facilitando que la solidaridad no tenga distancias.
Nicolás es enfático al decir que este no es el proyecto de una sola persona, sino un llamado a la acción colectiva. Las organizaciones grandes tienen aquí un rol vital, no solo donando papel, sino colaborando con logística y fletes para que los útiles lleguen a los rincones más lejanos, o involucrando a sus colaboradores en las jornadas de clasificación. Debido al volumen alcanzado, la iniciativa ha crecido tanto que la próxima semana se realizará un llamado abierto a voluntarios que quieran ser protagonistas de esta transformación manual y solidaria.
Justicia social mediante el reciclaje
"Ese papel ya no es basura, es un cuaderno para un niño vulnerable", afirma este ingeniero que mira el mundo con la precisión de la ciencia, pero con el corazón de un activista. Para Nicolás, reciclar es un acto de justicia social. Es entender que un gesto tan simple como vaciar un cajón de papeles viejos puede aliviar la carga de una familia que lucha por la educación de sus hijos.
Estamos en pleno inicio del 2026, y mientras las familias paraguayas se preparan para el ciclo escolar, la meta de una tonelada y media de papel por fin de semana parece quedar pequeña ante el entusiasmo de la gente. El éxito de “Hagamos algo útil” demuestra que cuando la conciencia ambiental se encuentra con la empatía, el resultado es una sociedad más justa y sostenible. La invitación queda abierta para todos: antes de tirar un cuaderno, recordá que en sus hojas aún se puede escribir la historia de éxito de un niño que hoy necesita nuestro apoyo.


