La Tribuna que cambia el juego

La líder que nació en el campo y hoy transforma el Mbaracayú

De alumna becada a directora: la trayectoria de Silvani Giménez es el testimonio vivo de la revolución educativa en el Bosque Mbaracayú. Con 492 grad…

| Por La Tribuna
Una sonrisa que inspira, de niña del campo a directora del Centro Educativo Mbaracayú.

De alumna becada a directora: la trayectoria de Silvani Giménez es el testimonio vivo de la revolución educativa en el Bosque Mbaracayú. Con 492 graduadas como respaldo, su gestión inicia una nueva era de liderazgo femenino, donde la conservación del ambiente y el desarrollo social caminan de la mano.

En el corazón de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú, donde el verde del monte paraguayo parece fundirse con el cielo, la historia de Silvani Giménez se alza no solo como un testimonio de superación personal, sino como el manifiesto vivo de una transformación colectiva. Hoy, Silvani recorre los pasillos del Centro Educativo Mbaracayú con la seguridad de quien conoce cada rincón, no solo porque es su actual directora, sino porque ella misma fue una de esas jóvenes soñadoras que, hace más de una década, decidió que su destino no estaría limitado por las fronteras geográficas de su origen.

Silvani nació en Itanará, distrito del departamento de Canindeyú, en la zona fronteriza con Brasil. Criada entre estancias donde su padre trabajaba como funcionario, creció rodeada de la inmensidad del campo y el rigor del trabajo rural. Sin embargo, su horizonte se expandió definitivamente en febrero de 2009. Una noticia traída por una tía cambió el rumbo de su vida: se abría un colegio internado para mujeres en plena reserva natural. Para Silvani, que ya había visitado el lugar en una excursión escolar, aquello no fue una simple propuesta educativa, sino un llamado. Junto a su prima, tomó la decisión que marcaría su futuro y, con el respaldo incondicional de sus padres, se instaló en el internado para abrazar un sistema educativo diferente.

Esa transición fue el primer gran salto fuera de su zona de confort. En el Mbaracayú, Silvani descubrió que la educación va más allá de los libros. La convivencia multicultural, el aprendizaje de palabras en lengua Aché, los viajes pedagógicos y la vida en comunidad le enseñaron que las barreras están para ser rotas. "Un internado te hace romper barreras", reflexiona hoy con la sabiduría que dan los años.

Tras egresar, el camino no fue lineal, sino una búsqueda de identidad. Tras explorar distintas opciones, se graduó en Zootecnia, conectando su presente con aquella niña que en las estancias de Canindeyú se fascinaba con los caballos. Su objetivo siempre fue claro: una carrera ligada al ámbito rural, pero con una mirada de sostenibilidad económica, social y ambiental. Pero Silvani no solo se preparó para entender la tierra y los animales; se preparó para enseñar.

Hace ocho años, Silvani regresó a su alma mater, esta vez para integrarse al equipo de Educación de la institución administrada por la Fundación Moisés Bertoni. Durante casi una década, desempeñó diversos roles, acumulando experiencia y demostrando un compromiso inquebrantable con la formación de futuros líderes de la conservación. Su reciente nombramiento como directora no es un golpe de suerte, sino la cosecha natural de años de empeño, amor por la reserva y una resiliencia heredada de sus padres. De su padre, un hombre honesto y cálido, aprendió que nada es imposible; de su madre, una mujer soñadora, aprendió que los desafíos son oportunidades de crecimiento que no se deben dejar pasar.

Bajo su liderazgo, el Centro Educativo Mbaracayú se consolida como un faro de esperanza para las niñas rurales. Las cifras hablan por sí solas, ya que entre 2011 y 2025 se han graduado 492 alumnas, de las cuales 250 lo hicieron durante los años de Silvani como funcionaria. El impacto es tangible: 60 egresadas cuentan con becas universitarias, incluyendo a siete que hoy se forman en el extranjero, demostrando que el talento no tiene código postal cuando se ofrecen las oportunidades adecuadas.

"Las mujeres del campo son fuertes y decididas", afirma Silvani con una convicción que inspira. "Desde el campo nacen sueños que con esfuerzo se pueden lograr". Su labor diaria trasciende lo administrativo, pues se encuentra en las charlas con las alumnas, en el acto de escucharlas y guiarlas. Para Silvani, ser la directora del lugar donde se formó es cerrar un círculo de empoderamiento: de alumna a líder, de joven con sueños a arquitecta de los sueños de otras.

Esta es la importancia de centros como el Mbaracayú; no solo protegen la biodiversidad de una reserva única, sino que cultivan el capital humano más valioso de Paraguay. Silvani Giménez es la prueba de que cuando se le da una oportunidad a una niña del campo ella no solo cambia su vida, sino que regresa para transformar la de cientos más, asegurando que el ciclo del conocimiento y la libertad nunca se detenga.

Sembrando futuro. Silvani comparte su experiencia y conocimiento con lanueva generación de líderes.

También te puede interesar

Últimas noticias