La Tribuna que cambia el juego

El paraguayo que creó el primernegocio de relojería artesanal

En un pequeño taller del barrio San Roque, en Ciudad del Este, late el corazón de la primera casa de relojería artesanal del Paraguay. Allí, entre lu…

| Por La Tribuna
Giovanni se encuentra en instagram como @digioriwatches.

En un pequeño taller del barrio San Roque, en Ciudad del Este, late el corazón de la primera casa de relojería artesanal del Paraguay. Allí, entre lupas, minúsculos tornillos y piezas que parecen imposibles de manipular, trabaja Giovanni Riquelme, un joven que decidió que el tiempo también podía llevar sello paraguayo.

Su propuesta es tan simple como poderosa: que cualquier persona pueda crear un reloj a su estilo. No se trata solo de elegir un modelo de catálogo, sino de pensar desde cero un compañero de muñeca que cuente una historia. Colores del acero, tonos del fondo de la esfera, detalles en azul, blanco, verde o el tono que el cliente sueñe; texturas especiales, imágenes de la familia o dibujos hechos a mano. Todo se puede transformar en un diseño único, pensado entre el cliente y el relojero, en un proceso tan artesanal como cercano.

Los relojes se ensamblan con materiales de alta calidad, como acero inoxidable de gran pureza y, para quienes buscan algo aún más exclusivo, también titanio. Cada decisión se toma en conversación con el cliente: presupuesto, estilo de vida, uso que tendrá la pieza. El precio de los primeros modelos parte desde los Gs. 2.800.000, pero el verdadero valor está en la posibilidad de tener algo irrepetible, creado a medida.

Detrás de esta propuesta, hay una historia de curiosidad, riesgo y pasión. Todo empezó cuando Giovanni encontró en el depósito de la casa unos viejos relojes de su papá. No funcionaban, pero sí despertaron una pregunta: “¿Cómo los arreglo?”. Lo que empezó como la búsqueda de un simple tutorial se convirtió en puerta de entrada a un mundo nuevo. Mientras otros buscaban qué vender para emprender, él decidió aprender a reparar relojes. Primero ajustando piezas ajenas, luego obsesionándose con la mecánica, leyendo, viendo videos, probando una y otra vez.

Al principio no podía darse el lujo de comprar las piezas necesarias para ensamblar sus propios modelos. Pero en lugar de rendirse, se inspiró en relojeros de otros países que ya ofrecían servicios personalizados y decidió dar un salto de fe: tomó un préstamo, invirtió en herramientas y componentes y se encerró a practicar. Un poco de caradura, bastante curiosidad y mucha decisión hicieron el resto.

Con el tiempo, su meta dejó de ser solamente modificar relojes existentes. Giovanni se propuso un desafío mayor: crear una marca paraguaya de relojes que pueda competir a nivel internacional. Hasta este año, el país no contaba con una identidad propia en este rubro. Había relojerías que vendían marcas extranjeras, pero ninguna firma nacida aquí, pensada y ensamblada por manos locales. Hoy, los primeros prototipos de relojes paraguayos ya están en una etapa avanzada y su lanzamiento está previsto entre el 10 y el 15 de diciembre. Un hito silencioso, pero enorme, para la industria creativa nacional.

El proceso para quienes quieren un reloj personalizado requiere, en promedio, unos 25 a 26 días. Muchas piezas son importadas y cada reloj pasa por pruebas de calidad: resistencia al agua, al polvo, a los golpes y al desgaste diario. Nada se entrega sin antes haber demostrado que está listo para acompañar muchos años de historias en la muñeca de su dueño. Por eso, quienes sueñen con regalar un reloj único deben pensar con un mes de anticipación; la espera es parte de la experiencia.

Giovanni comparte su trabajo en redes sociales, donde muestra el armado de cada pieza y abre las puertas de su taller a través de la pantalla. Se lo puede encontrar en Instagram como @digioriwatches y en TikTok como Giovanni Riquelme Relojes. También invita a quienes se animen a visitar su taller en Ciudad del Este, ver de cerca los prototipos y participar del diseño de su propio reloj.

La historia de Giovanni recuerda que los grandes cambios empiezan muchas veces en lugares simples: un depósito, un reloj viejo, una pregunta. El resto es decisión. Arriesgarse cuando lo fácil sería seguir vendiendo lo que ya existe. Apostar por crear algo propio en un país donde nadie lo había intentado. Hacer del tiempo no solo un recurso que se escapa, sino una oportunidad para construir identidad.

Cada uno de sus relojes guarda algo más que engranajes: lleva el mensaje de que los sueños, cuando se trabajan con disciplina y valentía, también se pueden poner en hora.

El proceso para quienes quieren un reloj personalizado requiere, en promedio, unos 25 a26 días.
El proceso para quienes quieren un reloj personalizado requiere, en promedio, unos 25 a26 días.

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