Con esfuerzo, idiomas y apoyo institucional, Eduardo Capiello pasó de la educación pública a la élite académica internacional. Su persistencia le permitió acceder a becas y proseguir estudios en una de las mejores universidades asiáticas.
Eduardo Capiello recuerda con claridad el 2016, año en que terminó el colegio y comenzó a trazar el camino que lo llevaría a convertirse en un ejemplo de perseverancia y visión internacional. Su paso inicial fue por la Facultad Politécnica de la UNA y luego por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción, hasta que una noticia cambió el rumbo de su vida: la apertura de una universidad inédita en Paraguay, con clases 100 % en inglés impartidas por profesores taiwaneses. La curiosidad y el deseo de abrirse a nuevas oportunidades lo llevaron a presentarse al examen de ingreso de la Universidad Politécnica Taiwán Paraguay (UPTP).
“Lo que realmente definió mi decisión fue el inglés. Sabía que dominar ese idioma abriría muchas puertas a nivel internacional, además de aprender con doctores con gran trayectoria en investigación”, cuenta Capiello, quien ingresó en 2019 a la primera promoción de la UPTP. Sus años iniciales fueron intensos: clases en el Comité Olímpico Paraguayo, la irrupción de la pandemia y el desafío de mantener la calidad académica en modalidad virtual. Aun así, encontró un diferencial: la posibilidad de intercambio en Taiwán, donde pasó un año y medio estudiando Ingeniería electromecánica.
Al regresar a Paraguay en 2021, completó su formación con una pasantía en Itaipú Binacional en el Departamento de Energías Renovables. “Fue la oportunidad de demostrar lo aprendido tanto en Paraguay como en Taiwán”, recuerda. Más tarde, trabajó en Electropar y Cervepar, experiencias que consolidaron sus conocimientos y lo motivaron a seguir creciendo.
El siguiente paso fue el máster en Ingeniería mecánica, con énfasis en control, realizado en la National Taiwan University of Science and Technology (NTUST). La beca del Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán (MOFA) cubrió sus estudios, pasajes y manutención, facilitando que pudiera concentrarse en aprender y adaptarse a un entorno académico de altísimo nivel.
Hoy, Eduardo encara un nuevo desafío: un doctorado en Ingeniería mecánica en la NTUST, con una beca que cubre matrícula y estipendio. Para costear su traslado, recibió apoyo de una empresa local y de la Oficina de Proyectos de la Presidencia de Paraguay, instituciones que apostaron por su talento.
Detrás de cada logro, Capiello no olvida sus raíces. Hijo de contadores, formado en colegios nacionales y en la UPTP, afirma que la disciplina y el apoyo de su familia fueron determinantes. “Nunca me faltó comida, pero tampoco sobraba. El esfuerzo extra lo puse en aprender inglés en mis tiempos libres. Esa inversión de horas cambió mi vida”, afirma.
En Taipéi, convive con compañeros de distintas nacionalidades y comparte con orgullo la cultura paraguaya. “Ya les invité un pascuero y pienso prepararles un tereré. Ellos me enseñan sus costumbres, yo las mías”, comenta entre risas.
Más allá de los logros académicos, lo que impulsa a Eduardo es una convicción: devolver lo aprendido. Su sueño es regresar a Paraguay para aportar en universidades o centros de investigación, replicando el modelo de cooperación entre industria y academia que observó en Taiwán. “Acá la investigación universitaria va de la mano con las necesidades de la industria. Eso es lo que debemos construir también en Paraguay”, asegura.
La historia de Capiello es la de un joven paraguayo que, con esfuerzo, idiomas y apoyo institucional, pasó de ser estudiante formado en instituciones públicas a estar doctorando hoy en una de las universidades más prestigiosas de Taiwán. Su mensaje es claro: las oportunidades existen, pero requieren preparación, disciplina y la convicción de que la educación es la llave para transformar el futuro.


