Las ojeras no son solo una cuestión de cansancio ni tienen una única causa, la genética, pigmentación, vascularización y cambios estructurales influyen en su aparición. La médica dermatóloga Fátima Agüero explicó por qué se forman, qué hábitos las empeoran y cuáles son los tratamientos con respaldo médico que permiten mejorar el aspecto periocular de manera realista y segura.
Las ojeras se definen como el hundimiento y/o la coloración más oscura de la zona ubicada en y debajo del párpado inferior. Según la médica dermatóloga Fátima Agüero, no se trata de una enfermedad, sino de un signo que puede presentarse por uno o varios mecanismos al mismo tiempo.
La especialista destacó que la zona periocular es especialmente sensible, ya que su piel es una de las más finas del cuerpo, tiene menos glándulas sebáceas y un drenaje linfático delicado, lo que hace que cualquier alteración sea más visible.
Entre las causas más frecuentes, Agüero mencionó los factores genéticos y anatómicos, como la forma del hueso orbitario, la profundidad del surco lagrimal, el tipo y color de piel y la predisposición a la pigmentación. A esto se suma la vascularización, que en pieles muy finas puede transparentarse y generar un tono azulado o violáceo, así como el depósito de melanina, frecuente en personas con fototipos altos, antecedentes de melasma, alergias o dermatitis.
Con el paso del tiempo, la pérdida de volumen y soporte también juega un rol clave, ya que disminuye la producción de colágeno y elastina, marcando surcos y sombras. En otros casos, el edema por retención de líquidos, alergias o sinusitis provoca bolsas y oscurecimiento.
En relación al cansancio, la dermatóloga aclaró que no se trata de un mito, aunque tampoco suele ser la causa principal de las ojeras permanentes. Dormir poco puede acentuar su apariencia debido a la congestión vascular, la retención de líquidos y la deshidratación de la piel, generando un aspecto más apagado y fatigado.
La especialista remarcó que no todas las ojeras son iguales, existen ojeras pigmentadas, vasculares, estructurales y aquellas asociadas a edema, y muchas personas presentan una combinación de varias. Por este motivo, Agüero señaló que los tratamientos universales suelen fracasar si no se realiza un diagnóstico adecuado.
En cuanto a las cremas para el contorno de ojos, explicó que son útiles para hidratar, mejorar la textura y prevenir el envejecimiento, pero no corrigen hundimientos marcados, bolsas importantes ni ojeras vasculares intensas, funcionando más como complemento que como solución definitiva.
Hábitos cotidianos como frotarse los ojos, no usar protector solar en la zona periocular, la exposición prolongada a pantallas sin descanso, el consumo elevado de alcohol o sal, el tabaquismo, la deshidratación y el uso inadecuado de cosméticos pueden empeorar notablemente el aspecto de las ojeras, según advirtió la dermatóloga.
Cuando la ojera es persistente o no mejora con cuidados básicos, Agüero recomendó consultar con un especialista. Entre las alternativas médicas actuales mencionó distintos tipos de láser, radiofrecuencia, HIFU, PRP, mesoterapias perioculares y, en casos seleccionados, el relleno del surco lagrimal con ácido hialurónico específico, siempre realizado por profesionales capacitados.
La médica dermatóloga Fátima Agüero subrayó que el objetivo real no debe ser “borrar” la ojera de un día para otro, sino mejorar la calidad de la piel periocular, tensar y disminuir las sombras, logrando un aspecto más descansado, luminoso y armónico, sin caer en falsas promesas ni soluciones milagrosas.


