El espacio permitió una conexión directa entre la propuesta artística y el entorno natural. El amanecer en las alturas se convirtió en un momento cúspide de la experiencia, acompañado por una programación musical que siguió el ritmo del cambio de luz natural.
La propuesta consolida a Casa Corona como una alternativa de fin de semana veraniego que mezcla sonido, entorno y amistades.












